Imágenes de la Historia
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Por: Francisco Martín Moreno
Alemania pudo convertirse en la primera economía exportadora del mundo, a tan sólo 50 años del final de la Segunda Guerra Mundial, porque los implacables bombardeos aliados no alcanzaron a destruir la disciplina ni la tradición ni el coraje por alcanzar la excelencia académica entre otros valores nacionalistas de profunda tradición histórica. Estados Unidos superó con relativa facilidad la Gran Depresión del ‘29 no sólo por la magia que inspiraba el apellido Roosevelt, sino porque el feroz fenómeno económico no alcanzó a arrasar el espíritu universitario norteamericano. El meteórico desarrollo japonés tiene uno de sus apoyos más sólidos en la calidad y en el nivel de sus universidades. ¿A dónde hubiera llegado el Imperio del Sol Naciente en su exitoso proyecto expansionista sin el apoyo de sus centros de enseñanza? ¿Cual es la diferencia entre las universidades francesas, inglesas u holandesas y las chinas, las haitianas, las sudamericanas o las mexicanas? En el interior de las aulas se diseña un país. Se verifica el rumbo, se miden fuerzas, se evalúan avances y peligros, se consideran obstáculos y diferencias, se llenan vacíos, se indagan carencias y posibilidades, se analizan resultados y se arman, adiestran y capacitan los equipos del futuro en términos de las necesidades de la comunidad. La universidad es el gran cerebro de una nación. El faro, la referencia nocturna de toda sociedad. El origen del progreso o la causa evidente de la tragedia.
A contrario sensu, la barbarie fascista encabezada por Franco desangró intelectual y académicamente a España atrasándola varias décadas en comparación con la mayoría de sus ostentosos socios de la Unión Europea. Latinoamérica padeció desde su independencia de la Corona Española un sinnúmero de golpes de Estado, de dictaduras de todos los signos políticos, de inestabilidad social que, acompañadas de un patético abandono educativo, no hicieron sino detener por lustros y más lustros el reloj del desarrollo económico del hemisferio. Cuando se extravió la academia se rompió el ritmo de crecimiento y con ello advino nuevamente el caos. La inequívoca presencia del círculo del infierno: ignorancia, malestar, insatisfacción, desesperación, violencia y revolución para que, a la conclusión de ésta, se vuelva a caer otra vez en un nuevo estallido social con más atraso, más escepticismo, más cansancio y más peligro…
A más títulos académicos, mayor solidez de las instituciones de un país. A más títulos académicos mejores sistemas de impartición de justicia y de división de poderes. A más títulos académicos más evolución política y mayores índices de democracia. A más títulos académicos mayores volúmenes de inversiones. domésticas y extranjeras. ¿Donde hay más títulos en Alemania o en Nicaragua? Por ende, ¿Dónde hay más inversiones? A más títulos académicos mayor desarrollo económico, más estabilidad cambiaria, más bajas tasas de interés y más prosperidad. A más títulos académicos más generación de riqueza, más ingreso y mejor distribución, y sin duda, menos miseria y menores posibilidades de estallidos sociales. Los títulos profesionales son una panacea, tan lo son, que podría medirse el nivel de desarrollo económico de un país simplemente contando el número de títulos profesionales o de graduados que tenga. ¿Cuántos títulos académicos hay en Chiapas? ¿Cuántos hay en Guerrero, en Hidalgo y en Oaxaca? ¿Cuánto invertimos en México en investigación tecnológica?
México tiene un promedio de educación de segundo de secundaria. ¡Una catástrofe! De 30 naciones estamos en el lugar número 30 de la OCDE. La educación privada es prácticamente igual de ineficiente que la pública. La reforma educativa, sin duda alguna la más importante, ni siquiera se intenta. A los 15 años de edad la mitad del estudiantado ya abandonó las escuelas y de los que permanecen no entienden lo que leen. De 100 estudiantes de primaria únicamente 13 terminan la carrera y de estos 13 solamente 2 se reciben. Un incalificable desperdicio de energía nacional.
Los maestros leen un libro y medio al año, promedio en el que está incluido el libro de texto gratuito… El 70% de las fuerzas armadas o de la policía no terminó la instrucción primaria. En un país en donde no hay comprensión lectora no puede haber Estado de Derecho. Las escuelas mexicanas son estacionamientos de niños: ahí me los guardas… El gobierno es un muy mal maestro, tan malo que existen 45 millones de mexicanos sepultados en la miseria. Resulta imperativo profesionalizar a nuestros maestros, transformar a las escuelas normales con altos estándares de calidad, exámenes de oposición, certificación universal obligatoria y el establecimiento de una carrera magisterial. Nadie podría ingresar a un aula sin haber recibido previamente la certificación como profesor autorizado como acontece con pilotos y médicos. ¿Por qué entonces no certificar a nuestros maestros?
Japón, Alemania, Estados Unidos, Francia e Inglaterra, entre otros tantos países más, como la propia Corea, gozan de una indiscutible excelencia académica, he ahí la clave para poder vivir a la altura misma de la dignidad del ser humano. Mientras tanto continuaremos siendo un país reprobado con todas sus consecuencias…
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Por: Francisco Martín Moreno
El Reino Unido ha sorprendido al mundo al integrar una coalición gobernante acordada entre el nuevo primer ministro conservador, David Cameron y los liberales demócratas encabezados por Nick Clegg. Ambos aceptaron la necesidad de crear un liderazgo fuerte, estable y decidido al presentar al público un promisorio programa de gobierno. Cameron declaró: “Estamos anunciando una nueva política en la que el interés nacional es más importante que el interés de los partidos.” ¡Qué bárbaros! Esa es modernidad y amor a la patria. “Hasta hoy Nick Clegg y yo éramos rivales y hoy somos colegas.” ¿Qué tal? Los liberales aseguraron cinco carteras en el nuevo gobierno, de tal manera que los tories estén ampliamente representados, desde elitistas sociales a gente de origen humilde, tradicionalistas y renovadores. Todos. Claro está que Cameron retuvo las carteras clave como la del tesoro, Asuntos Extranjeros Exteriores y Educación.
Son de suponerse las intensas negociaciones que habrían de haberse llevado a cabo para formar esta histórica coalición originada en las últimas elecciones generales ganadas, en efecto, por los conservadores, pero sin la suficiente mayoría para gobernar. ¿Qué hubiera acontecido en el Reino Unido de no haberse logrado esta colación? Lo mismo que ha ocurrido en México: se hubiera producido una parálisis legislativa que hubiera complicado los complejos problemas económicos y sociales ya, de por sí, existentes, en donde el egoísmo, la irracionalidad, los celos y las ambiciones desbridadas de nuestros gobernantes, léase del Poder Ejecutivo y el Legislativo, han sepultado en el atraso a nuestro país.
El partido conservador y el liberal decidieron sumar esfuerzos para reducir dramáticamente el déficit público que aumentó a 163 mil millones de libras, casi el 12% del PIB en el último ejercicio, así como reducir el gasto público en 6,000 millones de libras sin lastimar a los sectores menos favorecidos.
Lo importante de este notable experimento político radica en la posibilidad de lograr acuerdos entre ideologías opuestas en beneficio de los supremos intereses ingleses, dejando a un lado las evidentes rivalidades políticas partidistas. Inglaterra es primero. En este orden de ideas, resulta inevitable comparar la capacidad de concertación entre los políticos ingleses y los mexicanos. Para comenzar el gobierno del presidente Calderón se negó a formar una coalición gobernante que permitiera el acceso al poder a políticos con ideologías disímiles. Calderón integró su gabinete, salvo algunas excepciones, con panistas mediocres e incapaces que reunían el requisito de la lealtad antes que el de la eficiencia. ¿Por qué Calderón no nombró, a título de ejemplo, a Juan Ramón de la Fuente como Secretario de Gobernación para tener a un interlocutor inteligente y eficaz con la izquierda? ¿Inseguridad o desconfianza en un Jefe de Estado…? ¿Y la habilidad política y la banda presidencial no significan ya nada? ¡Qué caros son los complejos sicológicos! ¿Resultado ante la negativa de negar el acceso a priístas y perredistas, también los hay valiosos…? La catástrofe de otro gobierno panista desperdiciado y abiertamente decepcionante que ha pavimentado el camino al PRI a Los Pinos en el 2012. ¡Horror!
En nuestro país resulta imperativa la ejecución de las reformas estructurales. Es inaplazable lograr la reforma energética antes de que tengamos que importar crudo en 5 años. Es inexcusable el hecho de no haber abierto el sector eléctrico para captar decenas de miles de millones de dólares y mejorar la competitividad del sector industrial en el exterior. Es incalificable el empantanamiento de la reforma laboral en el congreso, en el entendido de que el Secretario de Trabajo, es de los pocos funcionarios que han cumplido con sus obligaciones jurídicas y políticas. Los hechos son tercos. Es injustificable la dolosa postergación de la reforma del Estado, situación que evidencia la inexistencia de una conciencia patriótica en el Poder Legislativo, de la misma suerte no es admisible que no se haya promulgado todavía una reforma tributaria a la altura de la realidad económica de México. ¿Y la reforma de la seguridad pública? ¿Y la ley antisecuestros…?
Cuando Porfirio Díaz se encontraba en el Dorado exilio parisino sentenció para siempre: ¡Pobre patria mía! En la actualidad ni Calderón integró una coalición gobernante acorde con las circunstancias políticas del país, ni el Congreso de la Unión cumplió patrióticamente con sus obligaciones jurídicas, políticas y sociales. Los resultados están a la vista. La catástrofe mexicana es una realidad en tanto que los políticos se acusan los unos a los otros ignorando su responsabilidad con la nación. ¡Cuánto tenemos que aprender de los políticos ingleses! ¡Cuánto timidez, torpeza e ineficacia en el gobierno de Calderón! ¡Cuánta preocupación nos infunde el regreso del PRI a los Pinos! ¡Cuánta indignidad se encuentra en las curules del Poder Legislativo! ¡Cuánta falta nos hace purgar a México de sus políticos, porque como bien lo dijera Benito Juárez: Nuestras victorias serán nulas si nos quedamos con las mismas mulas…. ¡Se cambia a un David Cameron por 628 legisladores mexicanos!
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Por: Francisco Martín Moreno
La organización del imperio azteca era ciertamente imponente. En los Calpullis, el ejemplar sistema de organización social de los aztecas, era obligatoria la construcción de una escuela, es decir, no sólo se trabajaba y explotaba talentosamente la tierra con un criterio comunitario, sino que, además, se ejecutaba un esfuerzo “nacional” por la educación, la única forma de crecer armónica y equitativamente. Se trataba de evolucionar en planos de igualdad y, para ello, nada mejor que educar a las masas, de forma que los individuos contaran, en la medida de sus posibilidades, con las mismas oportunidades. Nuestros antepasados entendieron muy bien que, quien acapara el conocimiento, acapara el ingreso, de ahí que llevaran a cabo grandes esfuerzos por masificar la ilustración. Además de lo anterior, la impartición de justicia era una realidad indiscutible, como también lo era la imposición de criterios éticos y morales aplicables desde muy temprana edad. En resumen: existía un eficiente respeto al orden jurídico establecido y donde hay respeto al orden jurídico, hay progreso porque se respetan las reglas de convivencia emitidas por los representantes populares. ¿Resultado?
La brutalidad de la conquista destruyó absolutamente todo. Destruyó, por supuesto, el orden jurídico, destruyó el Estado de derecho, destruyó el calpulli a cambio de instituir la encomienda y la miseria masificada; destruyó el núcleo familiar, lo prostituyó, destruyó la escuela, destruyó la religión, destruyó la organización imperial, destruyó los sistemas de producción y de recaudación, destruyó como un gigantesco huracán, los valores, los principios de una civilización impresionante que vio canceladas sus aspiraciones y sueños más caros por un grupo de rufianes extraídos de las cárceles de la Edad Media tardía, en realidad, unos hispano-africanos, sálvese el que pueda, recién liberados de los árabes y que llegaron a América a imponer, a sangre y fuego el catolicismo, en las cárceles clandestinas de los obispos, igualmente ávidos de riquezas materiales, al extremo que, al comenzar el siglo XIX, la alta jerarquía era dueña del 52% de la propiedad inmobiliaria del país, además de contar con bancos privados, sótanos de tortura, entre otros, para los insolventes que iban a dar a las manos de la Santa Inquisición por haber dispuesto de los haberes y dineros del Señor… Si el clero católico hubiera educado a los aborígenes, tal y como era su obligación, de la misma manera en que se enriqueció hasta el absurdo violando los votos de pobreza y obviamente los de castidad, al iniciar el imperio de Iturbide, no hubieran existido en México 98% de analfabetos, un lastre que no hemos podido superar hasta nuestros días.
La autoridad se prostituyó durante los interminables años del virreinato. Se remataban los cargos públicos al mejor postor, siempre y cuando fuera entre españoles y entre algunos criollos distinguidos. Los naturales, los indígenas y los mestizos, carecían de posibilidad alguna de participar en la administración del aparato del Estado y de ahí que, en los años siguientes de la independencia, cuando se larga a los españoles por donde habían vendido, se llevan al otro lado del Atlántico las claves para operar el gobierno y, por ello, entre otras razones, el México independiente se hunde en el caos. ¿A dónde íbamos sin saber cómo gobernar una República Federal calcada, además, de la americana en donde los índices de alfabetización eran tan elevados gracias a la religión protestante que establecía la obligación de saber leer y escribir para poder salvarse a través de la lectura de la Biblia? ¡Quien no leía la Biblia no se salvaría! ¿Cómo pensar en una estructura democrática en un país de ignorantes herederos, además, del nefasto autoritarismo español, el caldo de cultivo ideal de los caciques y caudillos que provocaron el estancamiento y la evolución hasta nuestros días? ¿O acaso, hoy en día, los jerifaltes de los partidos políticos y los líderes sindicales oficiales, no son sino los caudillos modernos que tienen secuestrada a la nación como la tuviera Santa Anna y sus 11 presidencias personales y sus Altísimas Serenísimas…?
La destrucción brutal y salvaje de todo lo que funcionaba, el nacimiento de los primeros mestizos rechazados por el padre y la madre ultrajada, tal y como fue el caso de Pedro de Alvarado, quien se jactaba de haber tenido 440 hijos, crearon un sistema depresivo en la colonia, depresión que se tradujo en inmovilidad social, en la existencia de un aparato discriminatorio que excluyó a los auténticos dueños de este país hasta sepultarlos en la confusión y en el abandono entre la espada del conquistador y pánico a la pira de los caritativos curas inquisitoriales. Cuando se destruyó el sistema de impartición de justicia se decapitó el gran sueño de grandeza azteca, advino entonces la corrupción, desconocida en Mesoamérica, se impuso el despotismo, la exclusión, la discriminación y el atraso se aposentó hasta nuestros días. ¿Quién respeta en México a la autoridad, la que sea…? ¿Quién…? He ahí, entonces, otra razón para explicar el atraso…
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Por: Francisco Martín Moreno
Una de esas noches de luna inmóvil y viento mudo soñé que los maestros mexicanos decidían capacitarse profesionalmente porque de ellos dependía, en buena parte, el futuro de la nación. Soñé que los padres decidían arrebatarle al gobierno, un pésimo maestro según lo demuestra la realidad, la educación de todos nuestros hijos y proliferaban las escuelas privadas. Soñé que en el seno de las familias mexicanas dejaba de incubarse la corrupción: el padre ya no aplaudía al hijo por haber cometido un fraude al copiar en los exámenes y, al mismo tiempo, dejaba de sobornar a la policía de tránsito enfrente de los suyos. Nuestros niños crecían con un nuevo concepto de la ética inspirado en el respeto a la ley y a las buenas costumbres. En las escuelas mexicanas ya no se incubaba la mediocridad, sino que surgían ciudadanos convencidos de la importancia de la información académica.
Soñé que los sacerdotes católicos dejaban atrás el pernicioso celibato y se extinguían las desviaciones pederastas. Soñé que el clero publicaba sus ingresos y explicaba cómo los destinaba a la caridad. Se acababa el comercio espiritual. Soñé que ya no existía la evasión fiscal y la autoridad, por otro lado, aprendía a gastar de manera eficiente y honorable. México se desarrollaba a una velocidad meteórica. Soñé que los laboratorios ya no vendían medicamentos prohibidos por la organización mundial de la salud, que los agricultores ya no traficaban con productos estimulados con fertilizantes cancerígenos ni los avicultores y ganaderos hacían crecer a sus animales con hormonas. La buena salud era una realidad.
Soñé que los narcotraficantes dejaban de envenenar, por convicciones personales, a la juventud y a la sociedad, se extinguían los cárteles y se desplomaba el precio de la cocaína a menos de 5 pesos el kilo. Los consumidores se dirigían a centros de rehabilitación en busca de ayuda para liberarse de las adicciones. Soñé que los industriales se abstenían de descargar sustancias tóxicas en los ríos condenándolos a la extinción y acabando con toda posibilidad de vida humana y animal. Las playas mexicanas ya no resultaban contaminadas con diferentes deshechos humanos, químicos y animales. Se podía nadar sin peligro a contraer infecciones en los ojos, en los oídos y en el estomago. Soñé que las policías del país ya no estaban integradas por bandas de criminales, que los políticos escuchaban y convertían la voluntad popular en leyes, desaparecían los monopolios públicos y privados, se democratizaban los sindicatos oficiales liberándolos de sus secuestradores y se ejecutaban las tan ansiadas reformas estructurales.
Soñé que los comerciantes dejaban de vender kilos de 800 gramos y los jueces impartían justicia sin abrir el cajón para recibir los sobornos y enajenar la ley al mejor postor. Soñé que los cientos de miles de millones de dólares que, año tras año, mandaban a Asia nuestros socios en el tratado de América del Norte, se invertían en México para crear empleos dignos y bien remunerados, con lo cual se acababa el interés por emigrar al norte del Río Bravo y se apagaban millones de mechas encendidas, las de quienes estaban sepultados en la desesperación y en la miseria. Soñé que había una gran escuela de administración de empresas en donde se forjaban hombres de negocios capaces de crear millones de plazas de trabajo con imaginación, coraje y audacia. Soñé que la mayoría necesaria para aprobar leyes en el Congreso de la Unión se reducía al 35% y, como por arte de magia, desaparecía la parálisis legislativa, la parálisis económica y la parálisis social. Las leyes se aprobaban sin mayores dificultades por el partido dominante. México volvía a respirar, México se revitalizaba, México crecía. Soñé que la prensa amarillista dejaba de publicar, en sus primeras planas o en sus noticiarios más destacados, los dramáticos hechos de sangre que hablaban de un estado pre-revolucionario. Ya no escandalizábamos al mundo entero. No se trataba de vender más periódico, sino de cuidar a México. Se explotaba talentosamente el turismo. Soñé que algunos periodistas ya no se jactaban de haber entrevistado a criminales, envenenadores del pueblo, si no que daban las pistas necesarias para lograr su detención. Ya no era un orgullo profesional haber entrevistado una rata inmunda ni lo anterior era aplaudido por la opinión pública: la ética y el amor a México se imponían.
Soñé que los constructores ya no colocaban alambrón, cobrándola como varilla de acero. Soñé que a través de una reforma política se reducía el mandato presidencial a cuatro años, con la posibilidad de reelección por otros tantos más, cuando la suerte nos llegara a premiar con la presencia de un auténtico estadista dotado de una clara visión del futuro. Soñé que los historiadores mercenarios de golpe dejaban de serlo y escribían crónicas reales, cercanas a la verdad revelada en sus investigaciones, sin recibir consigna alguna, de la misma manera en que los periodistas ya no aceptaban sobres llenos de billetes para confundir a la opinión pública, a la que se deseaba engañar ocultando una realidad inconfesable.
Soñé, soñé y soñé sin darme cuenta que ya me había muerto…
Por: Francisco Martín Moreno
A Claudio González Guajardo
El primer gran acierto de esta nueva y promisoria asociación civil “Mexicanos Primero”, es definitivamente el nombre: ¡Claro que Mexicanos Primero! Esta organización sostiene, con seriedad y genuino patriotismo, que el gran compromiso de nuestra generación es la educación de calidad en todos los niveles y en particular en la educación básica. Coincidimos en que el origen de la mayoría de nuestros males radica en una educación ineficiente y hueca, imposible de ser comparada con la impartida en las universidades de nuestros socios de América del Norte. “Mexicanos Primero” cree en la educación de calidad como herramienta para cambiar a México; acepta que la verdadera independencia y la libertad se trabajan en las aulas; propone fórmulas para evitar el terrible daño social causado por la deserción escolar; insiste en la evaluación de los maestros y en la transparencia para forjar a los profesores requeridos por nuestro país para encarar los tiempos modernos; cree que la escuela no es del gobierno, sino nuestra, de la nación y que el lugar de México en el mundo es el lugar de nuestros hijos en la escuela.
Es evidente que el futuro de México depende de la educación y que si ésta se encuentra secuestrada por una cáfila de bandidos, entonces el futuro de México está igualmente secuestrado y comprometido por una vulgar pandilla. ¿A esto se puede llamar visión de Estado? ¿Qué país les tocará vivir a nuestros hijos si no les proporcionamos las herramientas más elementales para no perecer sepultados en el atraso? ¿Qué entenderán por patriotismo los políticos que consienten, impulsan o todavía lucran con esta patética realidad? ¿Para qué el poder público?
“Mexicanos Primero” cree obviamente en la educación para convertirnos en un país más competitivo con índices sorprendentes de crecimiento económico; cree en la educación para acceder al Estado de derecho con el que todo soñamos; cree que el analfabetismo es el primer enemigo de toda democracia. ¿Cómo refutarlos? Es obligación de cualquier ciudadano, medianamente preocupado por su país, apoyar a esta organización que trabaja más allá que cualquier coyuntura electoral sin recibir línea ni consigna de ningún partido, plataforma o movimiento político. A “Mexicanos Primero” le preocupa justificadamente nuestros niños, la parte más delicada e importante de nuestra sociedad. A “Mexicanos Primero” le interesa la capacitación de nuestros maestros porque ellos son quienes, junto con el empuje de la familia, podrían cambiar el triste destino de México, desde que hace apenas un año, el 88% de los estudiantes que hicieron su examen de admisión para ingresar en la UNAM reprobaron la prueba con un 3.5% de promedio… Desde luego que no se trataba de ingresar a Stanford ni a Harvard ni o a Oxford…, sino, en todo caso, en la UNAM en nuestra casa de estudios.
Es claro que en las escuelas nacionales se incuba la mediocridad y el atraso, la apatía y la indolencia. ¿Acaso la existencia de 45 millones de mexicanos en la miseria no es una prueba más que palpable del fracaso del gobierno como maestro cuando supuestamente “educa” a casi un 90% de los mexicanos? La ignorancia total propicia la marginación total. La ignorancia crea a los resignados y los resignados no producen, no aportan, no crean, no se suman a la gran causa de México. A más títulos académicos mayores índices de democracia. A mayores índices de democracia mayor desarrollo económico y por lo mismo menores posibilidades de estallidos sociales. La cultura es el mejor medicamento para evitar el contagio populista.
Cientos de miles de niños continúan pidiendo limosna en las calles o tratan de ganarse la vida escupiendo fuego o haciendo malabarismos circenses o abandonan la escuela por carencias económicas, mientras los hijos de nuestros competidores asisten a las aulas o bibliotecas equipados con sofisticadas herramientas electrónicas. En la misma medida en que de 100 estudiantes que ingresen a primaria, sólo 13 se titulen en la educación superior, continuaremos sometidos a la dependencia, seguiremos siendo empleados de los extranjeros y insistiremos en exponer a nuestro país a otra detonación social que nadie quisiera volver a vivir. Para mantener dormido al México bronco, eduquemos a la nación arrebatándole al gobierno el cuasi monopolio de la educación de nuestros hijos. Adoptemos como sociedad una escuela. ¿Hay algo más noble y honorable?
Por todo lo anterior, cuando “Mexicanos Primero” convoca al SNTE a emprender un diálogo para que todos los mexicanos contribuyamos a elevar la calidad de la educación pública que requiere México, quienes queremos a este país debemos sumarnos de inmediato e incondicionalmente a esta patriótica moción. Es caro invertir en la educación pero es mucho más caro no hacerlo. Mandemos maestros a Chiapas y no soldados. Invirtamos hoy en escuelas para maestros y no mañana en cárceles. Compremos gises y no balas. Dime que maestros tienes y te diré que país tienes. Es la hora de apoyar a “Mexicanos Primero.” Evitémosle a nuestros hijos el negro porvenir que les espera.
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Por: Francisco Martín Moreno
Mucho se ha dicho, mucho se ha escrito en torno a la figura de Lázaro Cárdenas: Que si fue el gran reformador; que si fue el gran revolucionario; que si fue el gran constructor del México moderno; que si la educación socialista era la del futuro; que si democratizó los sindicatos; que si lanzó al campo mexicano a un nivel de desarrollo nunca imaginado; que si dotó al gobierno de una formidable infraestructura industrial que le daría prosperidad a la nación por muchos años; que si fue el gran protector de los campesinos; que si creó riqueza y la repartió como nunca nadie antes en la historia… Cuentos, cuentos y más cuentos, como decía León Felipe a mi me han dormido con todos los cuentos y por eso me sé todos los cuentos…
Veamos: Lázaro Cárdenas decretó la nacionalización de los Ferrocarriles Nacionales de México y entregó su administración a los obreros. A la luz de los hechos por supuesto que caben las siguientes preguntas: ¿En qué se convirtieron al día de hoy los ferrocarriles mexicanos cuando el único que todavía transporta pasajeros es el de Chihuahua-Pacífico? ¿Dónde quedó El Tapatío que unía el DF con Guadalajara o el antiquísimo que comunicaba con Veracruz, entre otros tantísimos más? ¿Y el transporte de carga barato? No viene al caso comparar nuestro sistema ferroviaro con el japonés ni con el inglés ni con el norteamericano ni con el francés o el español, porque es clara la debacle administrativa, económica y turística que propició Cárdenas con sus absurdas políticas expropiatorias. ¿Cuándo el gobierno mexicano ha sido un buen empresario? Si bien es cierto que Porfirio Díaz, el gran tirano, se anotó un gran éxito al construir más de 20 mil kilómetros de vías férreas, ¿de que sirvió este gigantesco esfuerzo de décadas si se le compara con la catastrófica realidad actual?
Cárdenas también se equivocó cuando en 1938 nacionalizó las empresas petroleras al imitar el proceso comunista de Lenin y Stalin en Rusia. Hoy en día, PEMEX, una empresa que cuenta con el monopolio del petróleo y sus derivados en un mercado de más de 100 millones de personas se encuentra quebrado de punta a punta. Que las empresas se negaban a acatar una resolución de la suprema corte, bien se les podía haber multado severamente y embargado sus bienes al imponer la potestad del Estado mexicano. En la actualidad PEMEX exporta crudo ante la existencia de una industria petroquímica igualmente quebrada, tan quebrada que tenemos que importar gas y gasolina y, lo anterior, en un país petrolero. Por si lo anterior fuera poco el sindicato petrolero, una consecuencia de la expropiación tiene hoy en día secuestrada a la nación y a su futuro. Después de haber captado cientos de miles de millones de dólares por concepto de exportación de crudo, hoy en día, escasamente tenemos para construir una sola refinería, siendo que la tesorería de PEMEX ha sido un botín de líderes sindicales y de directores, sálvese el que pueda, además de haberse convertido irresponsablemente en fuente de financiamiento del gasto corriente del sector público en lugar de ejecutar una reforma fiscal integral. ¿Es culpa de Cárdenas? Sí, por haber insistido en la validez del Estado empresario: ¡Un fracaso!
A pesar de la experiencia de Álvaro Obregón como productor de garbanzos, quien, por cierto, se negó a ejecutar un proceso irracional de expropiaciones agrícolas hasta que a los ejidatarios no se les capacitara previamente en el orden tecnológico, comercial y financiero, Cárdenas, en cambió sí insistió torpemente en expropiar millones de hectáreas y repartir miles de ejidos, con lo cual se destruyó un sistema productivo que con todos sus defectos, enormes defectos, operaba sin sustituirlo por uno más eficiente. 20 años después de la adopción de estas medidas, se disparó la migración de campesinos mexicanos a EU para huir de la miseria, ya que el campo mexicano estaba igualmente quebrado. En la actualidad hay más de 35 millones de mexicanos en nuestro vecino país del norte y claro está, no todos viven en esas latitudes sólo por las decisiones temerarias del general Cárdenas, a quien sería injusto cargarle mano…
Como Cárdenas pretendía el control total no sólo del petróleo, de los ferrocarriles, del campo y de la electricidad, por ello creó la CFE, necesitaba avanzar aún más en sus políticas totalitarias, para lo cual decidió embotellar la democracia sindical de México en todos sus órdenes. En este orden de ideas creó la CTM, para que los trabajadores privados mexicanos se aliaran a esta central y él los controlara en el puño de su mano, tal y como hizo al crear también la Federación de Trabajadores del Estado, el FSTSE, la de los burócratas y la propia Confederación Nacional Campesina en 1938. En síntesis, sentó las bases para la administración totalitaria de México, toda una tiranía camuflada, junto con una supuesta división de poderes públicos, con lo cual no sólo se afectó severamente a la democracia, sino que se destruyeron las bases del verdadero desarrollo económico y social de México en el siglo XX. ¿Qué responsabilidad tienen Cárdenas y sus sucesores, los titulares de la dictadura perfecta, en la existencia de 45 millones de mexicanos sepultados hoy en día en la miseria?
Hagámosle justicia a Cárdenas, ya es hora.