1
May

¿Qué tal un poco de humor?

   Posted by: Francisco Martín Moreno   in Diario Excélsior

Mis ironías no atacan a las opiniones sino a los vicios, a las debilidades propias de la humana naturaleza. Deseo no ofender sino hacer llegar hasta el corazón de mis lectores un poco de amable humor, de ternura, de fe en la bondad humana. G. Elliot

Por: Francisco Martín Moreno

Redactar una columna con algún dejo de humor cuando la influenza y sus paranoias parecen atacar, aun cuando en forma benigna a una buena parte del país, implica un desafío profesional ciertamente seductor. Desde un principio entendí que debía apartarme del análisis de fondo, pero sin perder de vista que el contenido no podía ser frívolo ni solemne -siempre pensé que los solemnes son, por lo pronto, tontos por decirlo eufemísticamente- ni el texto podía ser cínico por aquello que decía Oscar Wilde: “Un cínico es un hombre que sabe el precio de todas las cosas e ignora el valor de una sola…” Si al terminar su lectura al menos hubiera yo arrancado un sonrisa, por ese sólo hecho se justificaría más que sobradamente la existencia de la presente columna.

Valdría la pena recordar cuando Díaz Ordaz refiriéndose a un problema ocular que padecía, le comentó a López Portillo siendo ya Jefe del Estado Mexicano, que él, su antecesor, seguía estando mal de los ojos porque: —fíjese usted don José, yo pensaba en que Echeverría seguía siendo el poder tras el trono porque todavía sigo viendo dos presidentes… Imposible olvidar cuando Álvaro Obregón ya retirado durante el gobierno de Calles en la “Quinta Chilla”, su rancho de Sonora, le preguntaron por qué razón se había ido tan lejos, apartándose de toda la civilización… Yo no estoy lejos repuso aquél poniéndose de puntitas: fíjese nomás que desde aquí sigo viendo la Presidencia de la República…

Cuando al propio Obregón le fue amputado su brazo derecho al combatir a los villistas en 1915, se dolió al despertar de la pérdida de su miembro por dos razones: una, ahora se encontraba en clara desventaja en relación a sus colaboradores, puesto que ellos contaban con dos manos para robar y él ya tan sólo una, lo cual era una pena que lo obligaría a “trabajar” el doble; la otra, “así como me dejaron de tullido, jóvenes galenos, únicamente le podré agarrar una sola nalga a las viejas…”

Filosofía es la ciencia por la cual, con la cual y sin la cual te quedas tal cual… Soy el orgullo de mi abuela, quien es la vergüenza de la familia… Un minuto de silencio… un segundo de descuido… un hijo… Le pregunté a mi madre sobre la identidad de mi padre y ella me contestó: Pero qué se yo, había tanta gente… Ahorre agua, báñese en pareja… Amaos los unos sobre los otros… La mayor perrada que le puedes hacer a quien se haya llevado a tu mujer es dejársela…

Una esposa norteamericana demandó el divorcio a su marido mexicano. Para efectos de la pensión que el juez debería concederle a la “pobre” mujer ésta esgrimió los siguientes argumentos: Mi marido hizo el amor conmigo 753 veces en 15 años y si una prostituta media cobra sobre unos 300 dólares por sesión, concediéndole a mi esposo un descuento del 50% y entregándole mi cuerpo por 150 dólares por noche, él me debería por concepto de uso y goce de mi cuerpo la cantidad de 112,950 más sus respectivos intereses, los mismos que Su Señoría debe fijar a una tasa promedio anual del 8%… Además lavé sus ropa interior, sus camisas, calcetines, playeras y planché sus trajes, le hice el desayuno, la comida y la cena y lo consolé de cuanto fracaso tuvo en su carrera. De esta suerte Su Señoría, tomando en consideración lo que vale en cualquier lavandería la limpieza y planchado de unos calzones a razón de 50 centavos de dólar la prenda y calculando que los lavé durante 5475 días que duró nuestro matrimonio, mi marido me debe 2,737 dólares sólo por ese concepto… Si sumamos todos los servicios recibidos durante 15 años me adeuda la cantidad de 253,987 dólares sin incluir las sesiones psicológicas a las que me presté para rescatarlo de las depresiones en que caía cuando los negocios marchaban mal. Si se parte del supuesto que cada consulta con un analista de Nueva York cuesta 300 dólares a razón de 3 veces por semana…. El juez hizo cuentas de lo que le podrían costarle a él mismo semejantes servicios, por lo cual compadeciéndose del marido ultrajado y para no sentar precedente ni hacer jurisprudencia relevó al infeliz cónyuge de todos sus cargos declarándolo absolutamente inocente como todos los esposos…

¿Más…? Bueno, pues los terremotos son movimientos trepidatorios que se producen en la tierra cuando los volcanes entran en erección…  La cultura griega floreció mucho porque llovió mucho en aquella época… El campo es un lugar donde los pollos se pasean crudos… Un “año luz” es un año que se emplea en medir la luz… Humedad es la cantidad de vapor que hay en el agua… Las  montañas se forman de muchas maneras pero no me acuerdo de ninguna… La Primera Internacional fue la primera reunión internacional de todos los países…
La risa es el mejor ejercicio para las arterias, ¿usted ya sonrió al menos el día de hoy…? Espero que la sensatez se apodere en algún momento de la mente de nuestros políticos…

24
Apr

¡Se Busca a un juez Garzón!

   Posted by: Francisco Martín Moreno   in Diario Excélsior

Por: Francisco Martín Moreno

¿Dónde estaba Human Rights Watch cuando se descubrió que la CIA mandaba torturar a los “presos políticos” de Afganistán y de Irak encerrándolos desnudos en cuartos llenos de miles de insectos que picaban inoculando substancias tóxicas al extremo de poder causar la muerte? ¿Dónde estaba esta organización cuando se informó a la opinión pública que la CIA y sus verdugos inyectaban litros de agua en la boca abierta de los detenidos invadiendo las vías respiratorias para producir una tos asfixiante y hasta mortal? ¿Dónde estaba la tan cantada prensa liberal norteamericana cuando los acusados eran sentados en un sillón muy cómodo que invitaba al sueño siendo que al perder la conciencia eran despertados a patadas en las espinillas, suplicio que duraba siete días antes perder la razón? ¿Dónde estaban todas las organizaciones norteamericanas de derechos humanos cuando se conoció que a los convictos se les sometía a una ducha permanente con duración de quince días con cambios cíclicos de temperatura del agua? ¿Por qué nunca protestaron cuando se supo que los presos eran confinados en espacios no mayores de un metro cuadrado o cuando se les privaba de alimentos o cuando se les golpeaba en la zona abdominal o cuando se les enclaustraba en habitaciones oscuras repletas de víboras que se enroscaban en las piernas de las víctimas mientras éstas proferían gritos de horror?

La semana pasada el Presidente Obama autorizó la publicación de las torturas antes relatadas. Obviamente la divulgación de estos crímenes injustificables ejecutados por un gobierno que se ostenta como el gran defensor de los derechos humanos tiene un objetivo claramente político: aumentar el justificado desprestigio de la administración de Bush en beneficio de los demócratas. Obama decidió, asimismo, no castigar a los agentes de la CIA, puntuales ejecutores de las torturas, porque habían cumplido instrucciones de la superioridad. De acuerdo a lo anterior, ¿por qué no se abre de inmediato una investigación para deslindar responsabilidades y acusar precisamente a la salvaje “superioridad…”? ¿Acaso no se va a sancionar con todo el rigor de la ley a quienes resulten culpables de semejante atrocidades? ¿Dónde esta Human Rights Watch que no organiza marchas a lo largo y ancho de Estados Unidos para exigir la impartición de justicia ante la flagrante violación de los derechos que supuestamente defiende y que justifican su existencia legal y social? ¿Human Rights Watch sólo está interesada en investigar si se respetan los derechos humanos de los cubanos o de los narcos mexicanos detenidos?

Cuándo el famoso juez Garzón inició un proceso criminal en contra de Augusto Pinochet acusado de genocida y ordenó su captura, se encontrara dónde se encontrara, imprimiendo así un nuevo perfil al derecho internacional, ¿por qué entonces dicho juez como otros tantos más de diferentes países, no inician un proceso en contra de George Bush, de Dick Cheney o de Rumsfeld, con el mismo cargo de genocidas por haber bombardeado Afganistán e Irak causando la muerte de decenas de miles de personas, además de quienes resultaron mutilados o heridos? Bush es un genocida. ¿O no lo es quien ordena bombardear ciudades enteras sin mediar declaración de guerra ni cumplir con los requisitos establecidos por las diferentes convenciones internacionales? Bush asesinó a miles de personas inocentes tal vez por satisfacer un capricho paterno o por avidez económica o por alguna otra patología sicológica. De aquí que comparando las atrocidades cometidas por Pinochet o Milosevic, éstos últimos pasen a la historia como un par de lactantes en relación al genocidio cometido por Bush y su cáfila de asesinos.

De acuerdo a lo anterior, resulta procedente exigir a jueces como Garzón que inicien de inmediato un conjunto de juicios en contra de Bush, Cheney y Rumsfeld, entre otros tantos más, de modo que algunos integrantes de la comunidad internacional se erijan como jueces para castigar el genocidio cometido y se giren órdenes de aprehensión logrando que dichos criminales permanezcan en el territorio norteamericano entendido como cárcel, por el peligro que correrían de ser arrestados en cualquier aeropuerto o en plena vía pública fuera de su país.

Si Obama, su gobierno, el congreso, Human Rights Watch y la prensa norteamericana perdonan a George Bush y a su pandilla, es el momento de que la comunidad internacional responda privando de la libertad, por lo menos, a estos carniceros de cuello blanco. Milosevic fue arrestado y enviado al Tribunal de la Haya acusado de corrupción, abuso de poder, malversación de fondos, además de genocidio, crímenes en contra de la humanidad y violaciones en contra de las reglas y costumbres en torno a la guerra.  No fue juzgado ni en Serbia ni en la República Federal de Yugoslavia, sino en la Haya. ¿Qué tal si un día el mundo se despierta con la noticia de que Bush fue detenido por genocida en el aeropuerto de Barajas, Madrid? ¿Por qué sólo Pinochet? ¡Se busca a un juez Garzón!

17
Apr

Conversaciones con Obama

   Posted by: Francisco Martín Moreno   in Diario Excélsior

Por: Francisco Martín Moreno

Invito al amable lector que pase la vista por estas líneas a que trate de responder la siguiente pregunta: ¿Por qué los cientos de miles de millones de dólares que nuestros poderosos socios de América del Norte invierten cada año en Asia, una gigantesca derrama económica con la que benefician concretamente a los famosos Tigres del Pacífico, no la canalizan hacia México? Si la respuesta fuera por el costo de la mano de obra debemos recordar que en México existen, por lo menos, 45 millones de compatriotas sepultados en la miseria, quienes subsisten penosamente sin percibir cuando menos 2 dólares al día… Si no es el costo de la mano de obra ni la habilidad manual porque en EU los empresarios agrícolas y de la construcción se disputan el talento mexicano, entonces la explicación debe encontrarse en otros factores no debidamente analizados, entre los que debe descartarse la distancia geográfica…

¿Qué efecto mágico se produciría en nuestra economía si los cientos de miles de millones de dólares que EU y Canadá invierten fundamentalmente en Asia fueran canalizados a México nada menos que cada año? ¿Por qué no logramos acaparar esos recursos cuando constituimos economías complementarias en los términos del TLC? Nuestros socios requieren de mano de obra barata, buena y además cercana y México reúne los tres requisitos de manera sobrada. Entonces, ¿por qué esas inversiones multimillonarias no se hacen en nuestro país, limítrofe con EU? De la atinada respuesta a este cuestionamiento depende el bienestar de muchos millones de mexicanos. Una primera explicación se encuentra en la ineficiencia de nuestro sistema judicial, así como en las leyes paternalistas y anacrónicas vigentes en nuestro país, las mismas que, en la especie, rigen las relaciones obrero-patronales alejadas de nuestra inserción en un mundo globalizado en el que las normas laborales, entre otras tantas, deben adecuarse a un contexto mundial. ¿No se adecuaron los aranceles?

Es bien sabido que uno de los argumentos que más esgrimen nuestros socios del TLC es la ausencia de seguridad jurídica como ingrediente fundamental de un Estado de Derecho. Los empresarios saben que un conflicto judicial en México puede ser eterno o bien resolverse a periodicazos o a billetazos o por medio de influencias, por lo que es fácil concluir que uno de los grandes obstáculos que impiden la concurrencia de la inversión extranjera en México es, precisamente, la insolvencia y corrupción prevaleciente en nuestro sistema judicial. Resulta también evidente la ausencia de promotores inteligentes y audaces que no se empequeñezcan y se atrevan a hablar sin complejos de inferioridad, entre otros más, con las autoridades de la secretaría de Estado y de Comercio para estimular el comercio entre ambos países, tal y como se detonó a partir de la suscripción del TLC.

Si partimos del supuesto de la existencia de bloques comerciales mundiales, tal y como acontece en la Unión Europea y en Asia sin los mismos formalismos constitucionales, ¿por qué entonces no promover la expansión de un tercer bloque, el latinoamericano, a lo largo de las conversaciones con el Presidente Obama? Si se promoviera la construcción de una nueva “Alianza para el Progreso”, según lo propuso el presidente Kennedy a principios de los años 60, el bloque latinoamericano podría sorprender a propios y extraños con un crecimiento y un desarrollo económico inimaginable. Ellos tienen lo que nosotros necesitamos y nosotros tenemos lo que ellos necesitan: nos necesitamos… ¿Cuál hubiera sido la suerte de América Latina si en lugar de dilapidar 700 mil millones de dólares en la criminal invasión armada en Irak, se hubieran invertido en la construcción de un bloque comercial latinoamericano? ¿Cuál problema migratorio? ¿Eh…?
Durante las conversaciones con Obama se debería plantear la conveniencia de aprovechar las economías complementarias entre México y EU. Una vez obtenido el diagnóstico y pactadas las condiciones recíprocas a través de un acuerdo bilateral, se tendrían que modificar las leyes mexicanas, sanear y eficientar nuestro sistema judicial para originar el arribo de una caudalosa cascada de cientos de miles de millones de dólares para crear millones de empleos en nuestro país, con lo cual disminuiría sensiblemente el problema migratorio, uno de los problemas más acuciantes y complejos que acaparan la agenda bilateral, además de extinguir miles de mechas encendidas, las de los marginados y su justificadísima impaciencia.

El reto consiste en lograr la modificación de las leyes laborales y del sistema de impartición de justicia para que, de esa suerte, se capten cientos de miles de millones de dólares, con los cuales se cambiaría abruptamente la ruta de colisión que temerariamente llevamos hacia un nuevo colapso por ineficiencia, cobardía, ineptitud o apatía, u otros complejos que aquejan a los actuales dirigentes de nuestra clase política. ¿Dónde está el reformador? ¡Se busca a un estadista mexicano! ¿Dónde está…?

10
Apr

México medieval: el futuro urbano

   Posted by: Francisco Martín Moreno   in Diario Excélsior

Por: Francisco Martín Moreno

Todo comenzó cuando, todavía en las goteras el siglo XX, los vecinos —ciertamente los adinerados de la muy noble y leal Ciudad de México— empezaron a restringir la libre circulación en las calles donde se encontraban ubicadas sus inexpugnables residencias y sus ostentosos condominios mediante la colocación arbitraria de rejas custodiadas por uniformados, quienes filtraban cuidadosamente la entrada de terceros siempre y cuando hubieran podido identificarse y justificar el motivo de su visita. Los guardaespaldas ganaban más dinero que muchos profesionales con todo y sus títulos universitarios. Los vehículos blindados formaban ya parte del paisaje urbano. Proliferaban pequeñas garitas para limitar el acceso de personas ya no sólo a las calles y más tarde a las colonias, sino a las zonas residenciales más ricas de la ciudad como si se tratara de controles migratorios impuestos por otro país.

Se limitó el acceso de “sospechosos” a las marmóreas tiendas donde los modistos franceses exhibían los últimos gritos de la moda europea. La ciudad se dividió los “mal vestidos o mal intencionados” no pudieron ingresar a los espléndidos supermercados aromatizados y saturados de inaccesibles comestibles importados, a las deslumbrantes agencias de automóviles extranjeros puestos a la venta bajo magníficos reflectores de luz blanca y resguardados de la intemperie tras enormes aparadores de vidrio.

Las fronteras del DF surgían por doquier cuando sólo algunos privilegiados podían acercarse a exclusivas joyerías custodiadas por policías armados y rudos, a las escuelas plurilingües de los hijos de empresarios y políticos multimillonarios, en general de piel blanca e invariablemente vestidos con costosas indumentarias y relojes con precios superiores a los cinco dígitos en dólares. El divorcio social entre los muchos Méxicos continuó cuando sólo algunos pudieron ingresar a las maravillosas salas de cine ubicadas en las colonias más caras de la capital, donde el costo del boleto superaba, en el mejor de los casos, el salario diario mínimo de un jornalero del país y se acentuó cuando los dueños de restaurantes se reservaron el derecho de admisión a sus lujosos locales vigilados con perros feroces y cámaras de televisión escondidas a la entrada, a los lados de menús inentendibles.

Si la Constitución establecía la garantía de libre tránsito, dicha regulación no pasaba de ser un buen propósito más, un buen deseo, cuya realización o materialización dependía, como siempre, de los estados de ánimo de los representantes de la autoridad en turno.

Nadie se percató oportunamente que los cuerpos policíacos y, en general el poder público, se había prostituido en el seno de una sociedad cerrada, cerradísima durante los 30 años “dorados” de dictadura porfirista, más otros 70 de insufrible tiranía priísta perfecta o imperfecta. Nadie se percató, según dicen los chinos, que lo primero que se pudre en el pescado es la cabeza y que, en un gobierno podrido donde es imposible distinguir entre asaltantes y políticos o entre delincuentes y secuestradores y policía judicial y ministerios públicos, la impunidad y el crimen adquieren carta de naturalización… Nadie se percató de la trascendencia social de apostar al “tapado” durante 70 costosísimos años de involución política ni de los riesgos de regirnos por los estados de ánimo de los presidentes de la República en turno ni del peligro de vivir fuera del Estado de derecho ni se anticipó el costo de la frivolidad política ni de los fraudes electorales ni de la corrupción pública y privada que atentaban en contra nosotros mismos ni de la existencia de muchos Méxicos que, tarde o temprano, se enfrentarían por diferencias económicas.

El México medieval del siglo XXI empezó a surgir cuando los vecinos restringieron arbitrariamente el paso en las calles. Acto seguido clausuraron también las avenidas y, a continuación prosiguieron con las manzanas para terminar con un bloqueo en las colonias habitadas por la gente rica de la ciudad. Por doquier aparecían muros como el de Berlín, enormes y kilométricas alambradas electrificadas para proteger a un número reducido de capitalinos y sus ostentosos bienes sin necesidad de contratar guardaespaldas ni de sufrir preocupación alguna en relación a su integridad física y a la de los suyos.

Los perros Doberman custodiaban las bardas junto con policías privados. Para ingresar en ciertas zonas se requería la previa identificación de las huellas digitales ante registros computarizados ubicados en cientos de garitas, controles fronterizos, aduanas migratorias, enlazadas con las residencias sujetas a visita. Surgieron tantos autogobiernos como zonas amuralladas empezaron a darse en la ciudad. Cada área recaudaba sus propios impuestos para que instituciones privadas creadas por los vecinos se encargaran del gasto en términos de un presupuesto autorizado por la comunidad. Los mexicanos volvían a demostrar que eran incapaces de autogobernarse, tal y como aconteció a principios del siglo XIX.
(Continuará)

3
Apr

Transparencia católica

   Posted by: Francisco Martín Moreno   in Diario Excélsior

Por: Francisco Martín Moreno

La semana en curso apareció en la prensa nacional la fotografía de un “príncipe” de la iglesia, en este caso, Monseñor Carlos Aguiar, cuando arribaba a su nueva casa pastoral, la catedral de Tlalnepantla a bordo de un BMW convertible. Monseñor Aguiar —quien curiosamente lleva el mismo apellido de Francisco Aguiar y Seixas, precisamente el arzobispo de México, el cavernícola que acabara con la obra y en buena parte con la vida de la Décima Musa, nuestra inolvidable Sor Juana Inés de la Cruz en 1695— no tuvo empacho alguno en llegar a la nueva arquidiócesis en un ostentoso automóvil de manufactura europea con el que se podrían haber construido por lo menos 10 escuelas rurales. Es obvio que el alto prelado cumple con los votos de pobreza predicados por Jesús…

En este orden de ideas y sobre el entendido de que ya deberíamos estar festejando los 150 años de la promulgación de las leyes de reforma en Veracruz en 1859, sería conveniente que la mayoría del Congreso de la Unión legislara en torno a la transparencia financiera de la iglesia católica mexicana, de tal manera que la nación conociera el origen y la aplicación de los recursos que dicha institución obtiene de todas sus actividades comerciales y lucrativas disimuladas por medio de limosnas y donativos entregados por la feligresía.

No es posible ignorar que la iglesia católica se opuso a las constituciones de 1824, de 1857 y de 1917, además de haber financiado la Guerra de Reforma y la Rebelión Cristera, como tampoco se debe pasar por alto que en el siglo XIX contaba contaba con una capacidad presupuestaria 6 veces mayor a la del gobierno federal y que operaba bancos e hipotecarias conocidos como Juzgados de Capellanías y Obras Pías, en realidad financieras que prestaban las mismas limosnas recaudadas de los feligreses a tasas de interés agiotistas que ya hubieran envidiado los judíos usureros de los barrios bajos de Londres en los propios siglos XVIII y XIX. Sí, en efecto, se trataba de un estado dentro de otro estado. Si Juárez decidió promover la educación laica es porque entendió que con la impartición de la educación religiosa comenzaba el ciclo económico e inmensamente lucrativo de la iglesia. Los servicios no eran gratuitos, se prestaban a cambio de dinero en efectivo y al riguroso contado. El niño que hubiera caído en manos clericales enriquecerá a la iglesia católica cuando sus padres o él mismo paguen los aranceles impuestos por dicha iglesia para ser bautizados, cumplir con la primera comunión, la confirmación, el enlace matrimonial, las bodas de papel, de plata, de oro hasta llegar a la extremaunción.

El nuevo católico incrementará el patrimonio clerical los días en que escuche las homilías o asistan de las misas de muertos o a las celebraciones de los santos, vírgenes y beatos o compre la indulgencia eterna y un lugar en el paraíso a cambio de un cheque de siete o más dígitos… La iglesia católica no le rinde cuentas al fisco ni a la sociedad ni tal vez al propio Papa, a quien seguramente le escamotearán una buena parte de sus limosnas, las necesarias para no perder el sueño sin pensar en el No Robarás…

¡Claro que Juárez salvaguardó a la niñez evitando que ideas abstractas que no resisten el menor análisis racional pudieran envenenar la mente de los menores! Sabía que las religiones estaban corrompidas y se habían convertido en una trama de cuentos y de leyendas, de absurdos, aberraciones y confusiones con las que se intentaba envolver la inteligencia y el corazón de los niños para poder manejarlos a su antojo invariablemente con fines bastardos. ¡Claro que Juárez suprimió el monopolio de las creencias católicas! ¡Claro que Juárez atacó la raíz del dogma para que éste fuera sometido a crítica con ideas filosóficas y científicas apartándose de la exégesis de lo revelado! ¡Claro que Juárez canceló las celebraciones religiosas pueblerinas porque los municipios se gastaban hasta un 90% de su presupuesto en fiestas orientadas a festejar a los santos que cada día la iglesia católica inventaba con mayor éxito para lucrar con la estupidez, la ignorancia y el miedo de los feligreses!

El gobierno debe obligar a la iglesia católica a declarar todos sus ingresos. La transparencia debe alcanzar a la iglesia católica para que la nación conozca el origen y el destino de sus recursos y efectivamente todos seamos iguales ante la ley y nadie escape a la obligación de pagar impuestos para ayudar al financiameineto del gasto público. Cómo olvidar cuando un arzobispo del Bajío declaró: “En esta santa casa, la casa de Dios, se purifican las limosnas pagadas por los narcotraficantes…” ¿Si en la actualidad los narcos le piden a Dios que los ayude a introducir toneladas de cocaína en Estados Unidos, por qué razón algunos templos, inexpugnables al fisco, no podían haberse convertido en eficientes centros de lavado de dinero negro?

¿Por qué Jesús habrá expulsado a los fariseos del templo llamándolos “raza de víboras…”?

27
Mar

Quince años sin Colosio

   Posted by: Francisco Martín Moreno   in Diario Excélsior

Por: Francisco Martín Moreno

El México que veía Luis Donaldo Colosio quedó consignado en su discurso pronunciado en el monumento a la revolución el 6 de marzo de 1994. En aquélla ocasión el excandidato presidencial, quien sería brutalmente asesinado 17 días después, expresó: “Yo veo un México de comunidades indígenas que no pueden esperar más a las exigencias de la justicia, de dignidad y de progreso… Yo veo un México de campesinos que aún no tienen las respuestas que merecen… Un México de trabajadores que no encuentran los empleos ni los salarios que demandan… Un México de jóvenes que enfrentan todos los días la difícil realidad de la falta de empleo y que no siempre tienen a su alcance las oportunidades de educación ni de preparación. Jóvenes que muchas veces se ven orillados a la delincuencia, a la drogadicción… Un México de mujeres que aún no cuentan con las oportunidades que les pertenecen… Un México de empresarios de la pequeña y mediana empresa desalentados por el burocratismo, por el mar de trámites, por la discrecionalidad en las autoridades… Un México de profesionistas que no encuentran empleos… Un México de maestras y maestros, de universitarios, de investigadores que piden reconocimiento a su vida profesional, elevación de sus ingresos y condiciones más favorables para el rendimiento de sus frutos académicos… Yo veo un México con hambre y con sed de justicia… Un México de gente agraviada por las distorsiones que imponen a la ley quienes deberían de servirla… Veo a ciudadanos angustiados por la falta de seguridad, ciudadanos que merecen mejores servicios y gobiernos que les cumplan… Un México convencido de que esta es la hora de la respuesta, un México que exige soluciones…”

“¡Es la hora de cerrarle el paso al influyentismo, a la corrupción y a la impunidad!”

Las valientes y certeras palabras de Luis Donaldo, sin embargo, deben ser analizadas no sólo con la perspectiva de 15 años de su asesinato, sino a la luz de los festejos del bicentenario del estallido de la independencia y del inicio del movimiento armado de 1910. ¿Los mexicanos tenemos algo que festejar en dicho sentido o tal vez deberíamos ser mucho más modestos y utilizar el término conmemorar, tal vez el vocablo apropiado? ¿Qué vamos a festejar…?

Ya en septiembre de 1821, hace casi 200 años, exigían justicia, dignidad y progreso, miles de comunidades indígenas. Los campesinos carecían de respuestas que sin duda se merecían. Existían trabajadores que no encontraban los empleos y los salarios que demandaban. Era evidente la existencia de un México de mujeres que no contaban con las oportunidades que merecían. Desde hace 2 siglos ya estaba ahí, a la vista de quien quisiera verlo, un México con hambre y con sed de justicia, así como un México de gente agraviada por las distorsiones que imponían a la ley quienes deberían servirla. ¡Horror! ¿Qué hemos hecho con nuestro país…? ¡Claro que las mujeres y los hombres ya desde hace 2 centurias se mostraron afligidos por el abuso y por la arrogancia de las autoridades! ¡Claro que los ciudadanos vivían angustiados por la falta de seguridad, frustrados por los servicios públicos y desesperados por los incumplimientos de los gobiernos!

La comparación viene al caso después de tratar de demostrar la escasa capacidad de transformación de nuestro país, con lo cual se distingue como una sociedad mayoritariamente conservadora y reaccionaria. Resulta prácticamente imposible cambiar la legislación laboral, la fiscal, la petrolera, la eléctrica, la educativa, así como ejecutar a fondo una auténtica reforma del Estado. Sin embargo, los mexicanos, sociedad y gobierno, no existen las culpas absolutas, permanecemos inmóviles. Todo tiempo pasado fue mejor. Nos convertimos en el país de lo irreversible e irreversiblemente nos estamos hundiendo, día con día, de tal manera que México, un país vivo y juvenil está dejando de ser un país viable.

¿Por qué razón un país que requiere de manera perentoria la práctica de cambios revolucionarios no los ejecuta? ¿Por qué la escasa o nula capacidad de transformación más aún, ante una problemática tan severa?

Luis Donaldo Colosio advertía la presencia de un México empantanado que contaba con enormes recursos para ser rescatado. Las herramientas para lograrlo están ahí, de la misma manera en que se identifica la imposibilidad de utilizarlas en beneficio de todos nosotros.

Siempre existirá un pretexto para evitar la transformación. Ham existido afortunados intentos para lograrlo. Sólo que hoy en día, requerimos de mecanismos ágiles, de audacia, de temperamento emprendedor, de coraje, de visión de futuro, de romper con patrones conservadores, de superar la postración retardataria, de modificar velozmente la realidad imperante, de alterar las condiciones reinantes, de luchar ferozmente en contra de la adversidad, de sumar esfuerzos, de tomarnos de la mano, de dar un rudo golpe de timón en el puente de mando para dirigirnos hacia otros horizontes. ¿Por qué no alteramos la ruta de colisión?

20
Mar

Steve Forbes. Look who is talking

   Posted by: Francisco Martín Moreno   in Diario Excélsior

Por Francisco Martín Moreno

Mister Forbes: en su carácter de Director de la revista que lleva su apellido, ha hecho usted una declaración por lo menos patética: “Es deplorable que alguien como el chapo Guzmán tenga mil millones de dólares.” Sería conveniente invitarlo a reflexionar en la ciertamente “deplorable” fortuna que ha acumulado dicho delincuente buscado por las policías de ambos países con resultados infructuosos… ¿No lo busca intensamente la DEA y el FBI? ¿No lo buscan todas las policías de ese país Mister Forbes? ¿Por qué nadie lo encuentra? ¿Por qué si la DEA y el FBI que cuentan con información privilegiada y con sofisticadas herramientas para atrapar delincuentes no ha informado al gobierno de México respecto al paradero de este agusanado sujeto? ¿El gobierno de Estados Unidos no ha podido localizar a este hampón a pesar de todos los medios electrónicos, sistemas de espionaje y recompensas que ofrece a terceros a cambio de su captura? No se confunda, Mister Forbes: el señor Guzmán ha sobornado por igual a las policías mexicanas y estadounidenses y de he ahí que este talentoso bribón permanezca en libertad.

Usted pertenece todavía a los millones de estadounidenses que creen que las drogas llegan “solitas” a territorio norteamericano, se distribuyen “solitas”, se cobran “solitas”, se lavan “solitas”, se ocultan “solitas” sin la mano de traficantes de su país. ¿No le parece extraño que en la época de la prohibición se conocieran los nombres de Al Capone, Frank Nitti, Dillinger, entre otros tantos… ¿Ya no existirán capos norteamericanos? ¿Ya no habrán Capones, ni Nittis, ni Dillingers modernos, titulares de fortunas mucho más grandes que las que le acreditan a este “humilde” narco mexicano? Más preguntas Mister Forbes: En México han asesinado a decenas de jueces, además de miles de policías y soldados dedicados a impedir el tráfico de enervantes destinados a su país, sin duda el mayor consumidor de drogas del mundo. ¿Cuántos jueces, policías y soldados han muerto en EU al combatir a estos delincuentes y tratar de aniquilar a este mercado que ya embrutece y mata, eso sí, a cientos de miles de personas en su país? ¿Sabe usted por qué en EU no se acribillan, como en México, entre las bandas de mafiosos y no aparecen en las calles y los periódicos de su país escenas de decapitados ni de asesinados en la vía pública? Muy sencillo: las bandas de gansters en EU han llegado a acuerdos respetuosos en lo que hace a sus territorios… Hasta ahora no ha habido rivalidades en propias de una pandilla que quisiera apoderarse del mercado de otra, como ya aconteció en los veintes, del siglo pasado, razón por la cual no han llegado ustedes a un estado pre-revolucionario como el que existe desgraciadamente en México por culpa, en buena parte, de ustedes.

Una prueba más de que los narcotraficantes mexicanos son más torpes que los de su país, es que se conoció a Caro Quintero a García Ábrego, a los Arellano, al Señor de los Cielos y al Chapo, etc…, cabezas visibles de organizaciones criminales. ¿Esto quiere decir que en EU no existen bandas que administran un mercado con valor de cientos de miles de millones de dólares? ¿Se administra “solito” ese imperio, Mister Forbes? Escúcheme bien: el Chapo Guzmán es un triste enano en comparación con los capos no visibles de su país y que acaparan fortunas que lo harían sonrojar a usted y a todo el gobierno de EU.

¿De verdad cree usted que en EU no hay legisladores ni jueces, ni policías, ni funcionarios del Poder Ejecutivo que han hecho inmensas fortunas por tolerar y estimular el tráfico de estupefacientes? Es más fácil, como decimos en México, “ver la paja en el ojo ajeno que la viga en el propio…” Si para usted es deplorable la fortuna del tal Chapo, para mí es mucho más “deplorable” que usted pretenda exhibir la corrupción del sistema judicial mexicano sin haber investigado y publicado la descomposición moral de su país, desde el momento en que el sistema de distribución y de embrutecimiento opera sin que existan cabezas visibles en absoluta impunidad. ¿Usted sí las ve? También es “deplorable” para México tener que vivir a lado del mercado más grande de consumidores de drogas, en el que México hace únicamente las veces de trampolín. Es igualmente “deplorable” que se laven cientos de miles de millones de dólares en efectivo en EU sin que existan culpables.

Mientras el kilo de cocaína y de heroína no cuesten, cuando mucho cinco dólares, no podremos ganarle la guerra al narcotráfico. Es muy “deplorable” que el precio tan elevado de los enervantes se deba a la capacidad de compra de los norteamericanos. Es muy “deplorable” que un editor de una revista tan leída no haya tenido el menor escrúpulo en revisar lo que acontece primero en su país en materia de comercio de narcóticos en lugar de exhibir a un enano financiero, como lo es el tal Guzmán. ¿Cuál será la fortuna de los capos gringos? ¿No valdría la pena también investigarlos…? Look who is talking, mister Forbes…

12
Mar

Aborto y Delincuencia

   Posted by: Francisco Martín Moreno   in Diario Excélsior

por Francisco Martín Moreno

Cuando el alcalde “Rudy” Giuliani anunció con bombo y platillo, urbi et orbi, que casi había logrado exterminar la delincuencia en Nueva York gracias a la aplicación de su política de Tolerancia Cero, en realidad estaba faltando a la verdad. ¡Claro que se desplomaron los índices de criminalidad! Claro que la urbe de hierro estuvo a punto de ser declarada en estado de emergencia por el incremento en el rubro de homicidios y asaltos a mano armada, así como de otros delitos cometidos en materia de privación ilegal de la libertad! Evidentemente se estaba llegando a un estado de sitio con la consecuente suspensión de garantías individuales, según exigía el conflicto urbano de perfil francamente pre-revolucionario. Los delincuentes azotaban sin piedad a la sociedad y a las empresas cobrando víctimas sangrientas todos los días del año. La autoridad intentaba demostrar que la ola de violencia se debía a las crecientes tasas de desempleo, al hambre y a la desesperación social, por lo que se requería de un rigor policíaco que no concediera tregua alguna a la proliferación del crimen. Giuliani se erigió como político triunfador que había sabido controlar la situación devolviendo la paz y la seguridad a los habitantes de la Gran Manzana.

Como bien dice Steven D. Levitt y Stephen J. Dubner en su libro Freakonomics, “no fue el control de armas o un fuerte crecimiento económico o las nuevas estrategias policiales lo que finalmente atempero la ola del crimen en Estados Unidos. Fue, entre otros factores, el hecho de que la fuente de criminales potenciales se había reducido en forma drástica”.

¿Cómo se logró reducir la así llamada fuente de criminales potenciales de tal manera que en 1990 se registraron en Nueva York 2245 asesinatos siendo que en 2003 el desplome de la delincuencia arrojó 596 delitos de la misma naturaleza? Aquí voy:

A partir de 1973 se legalizó el aborto en Estados Unidos, por lo que en buena medida dejaron de nacer niños antisociales, la mayor parte de ellos hundidos en la miseria, seres no deseados, no amados, rechazados, resentidos, absolutamente llenos de rencor y de odio, dominados por unos apetitos de venganza anónima y sepultados en resentimientos al haberse desarrollado en los andenes de los subterráneos de la ciudad o en sótanos con el aire enrarecido o en cañerías o letrinas, en donde por supuesto, jamás iban a encontrar a sus padres ni la educación ni el consuelo amoroso requerido para gozar de un equilibrio emocional. “Décadas de estudios han demostrado que un niño que nace en un entorno familiar adverso tiene muchas posibilidades de convertirse en un delincuente”. El aborto constituyó el gran remedio al respetar los principios de la maternidad voluntaria: se detuvo el nacimiento de niños expósitos, abandonados a su suerte en callejones, cuando no en las bancas de las iglesias o de los jardines públicos. La iglesia y el gobierno fueron incapaces de rescatar a estos chiquillos de su destrucción sicológica y social. El fenómeno estalló. De esta suerte cuando se esperaba que en 2000 se disparara temerariamente la curva de la delincuencia, para la sorpresa hasta del propio Giuliani ésta se desplomó.

De la misma manera en que se disparó la curva del aborto, que quede muy claro, se desplomó escandalosamente, con el paso del tiempo, la curva de la delincuencia. De ahí que cuando 17 años después de 1973 el crimen organizado se preparaba para devorar a la Gran Manzana engulléndola de una sola mordida, resultó que al dejar de nacer un elevado porcentaje de niños antisociales, el crecimiento de la ola delictiva no sólo no llegó a producirse, sino que se deprimió.

En la ciudad de México desde que se autorizó el aborto se han llegado a producir casi 16 mil legrados, de donde podría caber la pregunta relativa a cuántos delincuentes en potencia dejaron de nacer y que ya no crecerán ni en cañerías ni en estaciones del metro ni en el alcantarillado público ni en los tribunales de menores ni en los separos de la policía judicial ni en las cárceles federales purgando condenas que van del secuestro de personas hasta el tráfico de estupefacientes, sin olvidar el robo de bancos y de cualquier otro asalto o violación a mano armada.

Cuando se ha entrevistado a diversos delincuentes en relación a sus orígenes familiares, a su trayectoria educativa, a su identidad personal, en buena parte de los casos ha resultado un común denominador: desconocen a sus padres, no asistieron a instituciones educativas ni a orfanatos, en donde hubieran podido ser atendidos para concederles la debida protección y seguridad social.
Si la iglesia y el gobierno entendieran que a mayor tasa de nacimientos de niños antisociales corresponde un desplome de los índices de delincuencia en el país, tal vez, aceptando la validez de la premisa, podrían girar con una concepción progresista hacia el futuro y aceptar que ahí puede encontrarse uno de los orígenes del México pre-revolucionario que padecemos en nuestros días. ¿Quién abanderará la causa como ya lo hizo el partido socialdemócrata en el DF?

12
Mar

Imágenes de la Historia

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6
Mar

El origen del atraso

   Posted by: Francisco Martín Moreno   in Diario Excélsior

Por Francisco Martín Moreno

La iglesia católica mexicana incurrió en una grave responsabilidad con la nación desde que durante los 300 años del virreinato fue la institución colonial encargada de la educación. El resultado de su gestión no pudo ser más catastrófico dado que a la llegada del emperador Iturbide se conoció que el 98% de los mexicanos no sabían ni leer ni escribir. La religión protestante condiciona la salvación de los feligreses a la lectura de la biblia, disposición que conduce a la alfabetización de los fieles para así ganarse el favor de Dios. Dicha ceguera, la derivada de la ignorancia heredada y transmitida generacionalmente a lo largo de los siglos hasta llegar a nuestros días ha sido un evidente factor para explicar nuestro atraso, evidenciado, entre otras patéticas y temerarias realidades, con la presencia de 45 millones de mexicanos sepultados en la miseria, la carne de cañón ideal de cualquier populista para lucrar criminalmente con ella.

Mientras que las trece colonias de Norteamérica abrieron sus puertas de par en par para recibir a corrientes migratorias de cualquier signo religioso y político, talentosa apertura que enriquecería a Estados Unidos por la aportación ideológica y cultural que harían millones de ciudadanos de las más diversas nacionalidades, en México, durante el virreinato, se restringió el acceso a inmigrantes exclusivamente católicos, es decir, nos amurallamos, grave error, nos opusimos al flujo de personas protestantes, evangelistas judíos, musulmanes, budistas y anglicanos, entre otras más, que nos podrían haber transmitido conocimientos, costumbres, conceptos educativos, técnicas y valiosas experiencias que podrían haber alterado nuestro futuro. Un error: impedir la entrada de extranjeros por el solo hecho de no ser católicos… Otro error: haber excluido a los mestizos de la operación del aparato político, privilegio reservado a los españoles… Un error más: haber expulsado a los peninsulares cuando se consolidó la independencia sin tomar en cuenta que integraban la tripulación del gobierno mexicano que conocía las debidas técnicas de navegación. Lanzar por la borda a los operadores administrativos produjo daños severos en todos los mecanismos que podrían haber garantizado el crecimiento económico y el bienestar social. Por si lo anterior fuera insuficiente, en lugar de haber continuado con la tradición política heredada del virreinato, es decir, proseguir, más o menos, con la idea de Agustín Iturbide de crear una monarquía constitucional, presidida por un tlatoani, un virrey y finalmente por un emperador, controlado por un congreso, decidimos calcar el sistema político norteamericano y fundar una República federal sin contar con la debida experiencia política. ¡Una decisión ciertamente suicida! Copiamos de hecho la constitución de los Estados Unidos sin contar con su tradición parlamentaria, adoptamos un esquema desconocido para todos nosotros y, por si fuera poco, lanzamos al mar a quienes conocían el modus operandi del antiguo régimen colonial, que de haber continuado, con las adecuaciones sugeridas por Iturbide, antes de convertirse en dictador, podríamos haber consolidado la estabilidad adecuándola a la marcha de los tiempos. ¡Nos equivocamos de punta a punta!

Las condiciones del atraso se fueron dando una por una: fuimos incapaces de sacudirnos el temperamento derivado del autoritarismo español; el desorden político resultado de la adopción de un esquema divorciado de nuestra realidad nos impidió organizar eficientemente la economía; se limitó la participación de la comunidad en los asuntos del Estado; se desquició todo un concepto de ingeniería en materia de recaudación de impuestos vigente durante 300 años, con lo cual fue posible financiar sanamente el desarrollo del país ya independizado; nos hundió la existencia de más del 90% de la población analfabeta saturada, además, de prejuicios religiosos que convirtieron en ruedas cuadradas los sueños de grandeza de México.

Ni durante los 200 años del imperio azteca, para no revisar otros periodos del México precolombino, ni durante los 3 siglos del virreinato ni durante los siglos XIX y XX conocimos la democracia ni la libertad ni vivimos jamás sometidos al imperio de la ley ni al estado de derecho. Continuamos siendo el país de un solo hombre o de un sistema corporativo intolerante e intransigente como sin duda lo fue el PRI durante sus 70 años de devastadora existencia. Salvo algunos episodios aislados del siglo XIX, más los 15 meses del gobierno de Madero y los 9 años de evidente inutilidad panista no hemos conocido ni disfrutado las ventajas de la democracia, el vivero dentro del cual se desarrolla lo mejor del género humano.

La ignorancia, el analfabetismo, el autoritarismo, las supersticiones religiosas, las luchas intestinas por el poder nos impidieron construir una democracia en la que se aplicara indiscriminada e incondicionalmente la ley. De esta realidad advino el caos y del caos surgió el México de nuestros días.

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