Memorias de Calderón
Por: Francisco Martín Moreno
El PRI, ese instituto retardatario, proteico, podrido y perverso, saboteó, de principio a fin, mi proyecto de gobierno, con lo cual también saboteó los más caros intereses de la patria. La reforma fiscal, propuesta por mi administración, que sin duda le hubiera dado un vuelco a las finanzas públicas de México, más aún después de haber conocido la caída de los ingresos petroleros y de las remesas, fue descarrilada por los priístas aliados con los perderistas, sin duda alguna, una de las fuerzas políticas más obscuras y anacrónicas de las que se tenga noticia. Es de todos conocido que Cantarell y otros pozos mexicanos están llegando a la extinción y que no pasará mucho tiempo antes de que tengamos que importar crudo, tal y como ya lo hacemos con la gasolina y el gas, y, sin embargo, a pesar de que casi el 40% del presupuesto nacional depende de los egresos petroleros, el congreso bloqueó irresponsablemente tanto mi propuesta energética, como la fiscal. Los legisladores de la oposición son unos traidores a la patria. Primero están sus intereses políticos y después, si acaso, los de la nación. Mi reforma laboral, la ley antimonopolios, la ley antisecuestros se encuentran igualmente empantanadas. Rumbo sí lo hay, eso está a la vista, criminales políticos, también los hay…
Los sabotajes legislativos le reportaron jugosos dividendos a la oposición porque la imagen del panismo se desplomó en todo el país a niveles aberrantes. En las elecciones intermedias del 2009 el voto de castigo del electorado nos hizo perder posiciones críticas tanto en el congreso como en los gobiernos locales. Esta fue una gran injusticia puesto que el gran perdedor siempre será México. El incremento del capital político del PRI no es resultado de una mejor capacidad de gestión, ¡que va…!, ¿dónde, cuando…?, sino el producto de una estrategia criminal orientada a paralizar mi gobierno sin atender a la suerte de la patria con tal de exhibirme como un inútil.
Sí, es cierto, la pobreza extrema se disparó a un 19.5%, como también lo es que el número de pobres subió a 70 millones y que 2 millones de mexicanos perdieron su empleo durante mi administración. ¿Se me va a culpar a mí de esta debacle cuando estoy maniatado por no tener mayoría en el Congreso? ¡Claro que si los priístas regresan al poder en el 2012, horror de horrores, volverán a tener acuerdos con los capos y se acabará la violencia callejera en México, con lo cual me volverán a exhibir como a un incapaz. ¿Soy un mal patriota porque traté de extinguir el narcotráfico en México con todo el poder del Estado? El PRI, desde luego, volverá a ser tolerante con los envenenadores del pueblo de México y no se expondrá al desprestigio político.
Heredé una crisis económica mundial por lo que se desplomó el PIB en un 7%. Heredé una policía corrupta del PRI, un sistema de impartición de justicia igualmente corrompido después de 7 décadas de dictadura perfecta. Heredé una economía informal de casi del 40% de la población económicamente activa, además de los sindicatos oficiales que efectivamente tienen secuestrado al país. ¡Claro que adquirí compromisos con la señora profesora Elba Esther Gordillo, a quien, justo es decirlo, le debo la presidencia porque se convirtió en una operadora vital que me llenó las urnas de votos para poder alzarme con la victoria. Sin ella López Obrador hubiera llegado al poder, con lo cual México se hubiera convertido en una segunda Cuba. Fueron criticadas nuestras alianzas electorales con nuestros más acérrimos enemigos políticos. Cierto: sólo que teníamos que descarrilar la locomotora priísta antes del 2012. Yo no pasaré a la historia por haber facilitado el regreso del PRI a los Pinos para que México vuelva a vivir otras 7 décadas de horror…
Me critican por no haber integrado una coalición de gobierno para contar con una mejor interlocución en el congreso; me atacan por viajar sin resultados; me acusan por no haber acotado la corrupción; me culpan de la pérdida de confianza en el consumidor y de no haber logrado la modernización administrativa ni la mejora en la gestión del Estado y de la falta de más transparencia en mi gobierno; se me etiqueta por encabezar un gobierno fallido olvidando Haití y porque no pude ejecutar las promesas de campaña; critican la dependencia alimentaria de México porque importamos más de la mitad de lo que consumimos, pues bien, esos cargos y, todos los demás, como los de haber regresado a los ensotanados en los Pinos, son solamente quejidos irresponsables de algunos editorialistas fanáticos de ciertos periódicos aislados. ¿O Joseph Stiglitz, el premio nobel, crítico de mi gobierno, no estaba completamente extraviado?
No es mi culpa que las calificadoras estén perdiendo la confianza en México ni que la UNICEF compare nuestra desnutrición infantil con la de África ni que ocupemos el último lugar en educación en la OCDE ni que las tortillas ahora cuesten $ 9.00, la leche $ 11.00, el huevo $ 22.00, el frijol 20.00 y el aceite $ 37.00
También soy inocente del subejercicio presupuestal en mi gobierno. El responsable de todo es el PRI, ese partido podrido proteico y anacrónico que me va a echar a perder no solo mi gobierno, sino también mi existencia. ¡Cuídense si perdemos también las próximas elecciones de julio…! ¡Cuídense…!
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