Un país reprobado
Por: Francisco Martín Moreno
Alemania pudo convertirse en la primera economía exportadora del mundo, a tan sólo 50 años del final de la Segunda Guerra Mundial, porque los implacables bombardeos aliados no alcanzaron a destruir la disciplina ni la tradición ni el coraje por alcanzar la excelencia académica entre otros valores nacionalistas de profunda tradición histórica. Estados Unidos superó con relativa facilidad la Gran Depresión del ‘29 no sólo por la magia que inspiraba el apellido Roosevelt, sino porque el feroz fenómeno económico no alcanzó a arrasar el espíritu universitario norteamericano. El meteórico desarrollo japonés tiene uno de sus apoyos más sólidos en la calidad y en el nivel de sus universidades. ¿A dónde hubiera llegado el Imperio del Sol Naciente en su exitoso proyecto expansionista sin el apoyo de sus centros de enseñanza? ¿Cual es la diferencia entre las universidades francesas, inglesas u holandesas y las chinas, las haitianas, las sudamericanas o las mexicanas? En el interior de las aulas se diseña un país. Se verifica el rumbo, se miden fuerzas, se evalúan avances y peligros, se consideran obstáculos y diferencias, se llenan vacíos, se indagan carencias y posibilidades, se analizan resultados y se arman, adiestran y capacitan los equipos del futuro en términos de las necesidades de la comunidad. La universidad es el gran cerebro de una nación. El faro, la referencia nocturna de toda sociedad. El origen del progreso o la causa evidente de la tragedia.
A contrario sensu, la barbarie fascista encabezada por Franco desangró intelectual y académicamente a España atrasándola varias décadas en comparación con la mayoría de sus ostentosos socios de la Unión Europea. Latinoamérica padeció desde su independencia de la Corona Española un sinnúmero de golpes de Estado, de dictaduras de todos los signos políticos, de inestabilidad social que, acompañadas de un patético abandono educativo, no hicieron sino detener por lustros y más lustros el reloj del desarrollo económico del hemisferio. Cuando se extravió la academia se rompió el ritmo de crecimiento y con ello advino nuevamente el caos. La inequívoca presencia del círculo del infierno: ignorancia, malestar, insatisfacción, desesperación, violencia y revolución para que, a la conclusión de ésta, se vuelva a caer otra vez en un nuevo estallido social con más atraso, más escepticismo, más cansancio y más peligro…
A más títulos académicos, mayor solidez de las instituciones de un país. A más títulos académicos mejores sistemas de impartición de justicia y de división de poderes. A más títulos académicos más evolución política y mayores índices de democracia. A más títulos académicos mayores volúmenes de inversiones. domésticas y extranjeras. ¿Donde hay más títulos en Alemania o en Nicaragua? Por ende, ¿Dónde hay más inversiones? A más títulos académicos mayor desarrollo económico, más estabilidad cambiaria, más bajas tasas de interés y más prosperidad. A más títulos académicos más generación de riqueza, más ingreso y mejor distribución, y sin duda, menos miseria y menores posibilidades de estallidos sociales. Los títulos profesionales son una panacea, tan lo son, que podría medirse el nivel de desarrollo económico de un país simplemente contando el número de títulos profesionales o de graduados que tenga. ¿Cuántos títulos académicos hay en Chiapas? ¿Cuántos hay en Guerrero, en Hidalgo y en Oaxaca? ¿Cuánto invertimos en México en investigación tecnológica?
México tiene un promedio de educación de segundo de secundaria. ¡Una catástrofe! De 30 naciones estamos en el lugar número 30 de la OCDE. La educación privada es prácticamente igual de ineficiente que la pública. La reforma educativa, sin duda alguna la más importante, ni siquiera se intenta. A los 15 años de edad la mitad del estudiantado ya abandonó las escuelas y de los que permanecen no entienden lo que leen. De 100 estudiantes de primaria únicamente 13 terminan la carrera y de estos 13 solamente 2 se reciben. Un incalificable desperdicio de energía nacional.
Los maestros leen un libro y medio al año, promedio en el que está incluido el libro de texto gratuito… El 70% de las fuerzas armadas o de la policía no terminó la instrucción primaria. En un país en donde no hay comprensión lectora no puede haber Estado de Derecho. Las escuelas mexicanas son estacionamientos de niños: ahí me los guardas… El gobierno es un muy mal maestro, tan malo que existen 45 millones de mexicanos sepultados en la miseria. Resulta imperativo profesionalizar a nuestros maestros, transformar a las escuelas normales con altos estándares de calidad, exámenes de oposición, certificación universal obligatoria y el establecimiento de una carrera magisterial. Nadie podría ingresar a un aula sin haber recibido previamente la certificación como profesor autorizado como acontece con pilotos y médicos. ¿Por qué entonces no certificar a nuestros maestros?
Japón, Alemania, Estados Unidos, Francia e Inglaterra, entre otros tantos países más, como la propia Corea, gozan de una indiscutible excelencia académica, he ahí la clave para poder vivir a la altura misma de la dignidad del ser humano. Mientras tanto continuaremos siendo un país reprobado con todas sus consecuencias…
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