Mexicanos primero
Por: Francisco Martín Moreno
A Claudio González Guajardo
El primer gran acierto de esta nueva y promisoria asociación civil “Mexicanos Primero”, es definitivamente el nombre: ¡Claro que Mexicanos Primero! Esta organización sostiene, con seriedad y genuino patriotismo, que el gran compromiso de nuestra generación es la educación de calidad en todos los niveles y en particular en la educación básica. Coincidimos en que el origen de la mayoría de nuestros males radica en una educación ineficiente y hueca, imposible de ser comparada con la impartida en las universidades de nuestros socios de América del Norte. “Mexicanos Primero” cree en la educación de calidad como herramienta para cambiar a México; acepta que la verdadera independencia y la libertad se trabajan en las aulas; propone fórmulas para evitar el terrible daño social causado por la deserción escolar; insiste en la evaluación de los maestros y en la transparencia para forjar a los profesores requeridos por nuestro país para encarar los tiempos modernos; cree que la escuela no es del gobierno, sino nuestra, de la nación y que el lugar de México en el mundo es el lugar de nuestros hijos en la escuela.
Es evidente que el futuro de México depende de la educación y que si ésta se encuentra secuestrada por una cáfila de bandidos, entonces el futuro de México está igualmente secuestrado y comprometido por una vulgar pandilla. ¿A esto se puede llamar visión de Estado? ¿Qué país les tocará vivir a nuestros hijos si no les proporcionamos las herramientas más elementales para no perecer sepultados en el atraso? ¿Qué entenderán por patriotismo los políticos que consienten, impulsan o todavía lucran con esta patética realidad? ¿Para qué el poder público?
“Mexicanos Primero” cree obviamente en la educación para convertirnos en un país más competitivo con índices sorprendentes de crecimiento económico; cree en la educación para acceder al Estado de derecho con el que todo soñamos; cree que el analfabetismo es el primer enemigo de toda democracia. ¿Cómo refutarlos? Es obligación de cualquier ciudadano, medianamente preocupado por su país, apoyar a esta organización que trabaja más allá que cualquier coyuntura electoral sin recibir línea ni consigna de ningún partido, plataforma o movimiento político. A “Mexicanos Primero” le preocupa justificadamente nuestros niños, la parte más delicada e importante de nuestra sociedad. A “Mexicanos Primero” le interesa la capacitación de nuestros maestros porque ellos son quienes, junto con el empuje de la familia, podrían cambiar el triste destino de México, desde que hace apenas un año, el 88% de los estudiantes que hicieron su examen de admisión para ingresar en la UNAM reprobaron la prueba con un 3.5% de promedio… Desde luego que no se trataba de ingresar a Stanford ni a Harvard ni o a Oxford…, sino, en todo caso, en la UNAM en nuestra casa de estudios.
Es claro que en las escuelas nacionales se incuba la mediocridad y el atraso, la apatía y la indolencia. ¿Acaso la existencia de 45 millones de mexicanos en la miseria no es una prueba más que palpable del fracaso del gobierno como maestro cuando supuestamente “educa” a casi un 90% de los mexicanos? La ignorancia total propicia la marginación total. La ignorancia crea a los resignados y los resignados no producen, no aportan, no crean, no se suman a la gran causa de México. A más títulos académicos mayores índices de democracia. A mayores índices de democracia mayor desarrollo económico y por lo mismo menores posibilidades de estallidos sociales. La cultura es el mejor medicamento para evitar el contagio populista.
Cientos de miles de niños continúan pidiendo limosna en las calles o tratan de ganarse la vida escupiendo fuego o haciendo malabarismos circenses o abandonan la escuela por carencias económicas, mientras los hijos de nuestros competidores asisten a las aulas o bibliotecas equipados con sofisticadas herramientas electrónicas. En la misma medida en que de 100 estudiantes que ingresen a primaria, sólo 13 se titulen en la educación superior, continuaremos sometidos a la dependencia, seguiremos siendo empleados de los extranjeros y insistiremos en exponer a nuestro país a otra detonación social que nadie quisiera volver a vivir. Para mantener dormido al México bronco, eduquemos a la nación arrebatándole al gobierno el cuasi monopolio de la educación de nuestros hijos. Adoptemos como sociedad una escuela. ¿Hay algo más noble y honorable?
Por todo lo anterior, cuando “Mexicanos Primero” convoca al SNTE a emprender un diálogo para que todos los mexicanos contribuyamos a elevar la calidad de la educación pública que requiere México, quienes queremos a este país debemos sumarnos de inmediato e incondicionalmente a esta patriótica moción. Es caro invertir en la educación pero es mucho más caro no hacerlo. Mandemos maestros a Chiapas y no soldados. Invirtamos hoy en escuelas para maestros y no mañana en cárceles. Compremos gises y no balas. Dime que maestros tienes y te diré que país tienes. Es la hora de apoyar a “Mexicanos Primero.” Evitémosle a nuestros hijos el negro porvenir que les espera.