Imágenes de la Historia
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Por: Francisco Martín Moreno
No creo en el historicismo ni acepto, tal y como ya lo sentenció Karl Popper, la predicción histórica ni “el descubrimiento de los “ritmos”, o “patrones”, las “leyes” o las “tendencias” que subyacen a la evolución de la historia.” Es decir, no por el hecho de que México haya iniciado el movimiento de independencia en 1810 y haya estallado la revolución en 1910 (en realidad estalló en 1913 con el asesinato de Madero) en este año 2010 necesariamente nuestro país vaya a vivir una nueva convulsión armada.
Sin embargo, los mexicanos deberíamos aprovechar este momento histórico del bicentenario para iniciar una “tercera revolución”, pacífica, inteligente, constructiva, útil y metódica en todos los órdenes de la vida nacional. Comenzar, tal vez por sentar las bases de una “revolución moral” efectiva. La corrupción es un gigantesco cáncer, cuya metástasis ha alcanzado a todo nuestro organismo y amenaza con extinguirnos y acabar con toda esperanza de evolución. Resulta imperativo intentar una “revolución espiritual” que multiplique exponencialmente el producto per cápita e impida los procesos de resignación y abatimiento. A continuación debemos proceder a ejecutar, sin tardanza y con audacia y talento, una auténtica revolución educativa y cultural liberando a la educación de sus salvajes secuestradores y rescatando los auténticos valores patrios, nuestras auténticas raíces. No podemos diferir ni un momento más la puesta en práctica de una “revolución industrial” que modernice al país y se oriente a abastecer de productos mexicanos al mundo entero y no sólo a Estados Unidos. Diversifiquemos mercados sin descuidar a nuestros socios del TLC. Diseñemos la mejor estrategia para llevar a cabo una revolución política en el entendido de que el modelo actual respondía, tal vez a exigencias de la diarquía Obregón-Calles pero que han sido sobradamente superadas por la marcha de los tiempos. Nuestras necesidades tanto políticas, como económicas y sociales son imposibles de satisfacer con los esquemas vigentes que a diario dan muestras de evidente caducidad. Estudiemos las mejores alternativas para instrumentar una “revolución verde” aplicando la ingeniería genética a la mejora de las plantas que nos sostienen. Hagamos una “revolución ecológica” para rescatar a nuestro país de la desertificación que ya alcanza niveles temerarios superiores al 75%. Propongamos una “revolución de las comunicaciones” que integre al país en materia de infraestructura carretera, aeropuertaria y ferrocarrilera, además de impulsar la unión entre todos nosotros a través de la red de Internet, la magia a través de la cual se puede lograr que una enorme proporción de mexicanos nos tomemos de la mano, hablemos el mismo idioma y nos acerquemos para tratar de compartir los mismos objetivos.
Si la corrupción somos todos, al gobierno le corresponde iniciar el largo proceso de renovación moral de la sociedad. La autoridad está obligada a actuar de buena fe y evidentemente dentro la ley. ¿Quién dará el primer paso para empezar a respetar las reglas que nosotros mismos emitimos para regular nuestro comportamiento ciudadano? La gran purga se impone. ¿Quién debe comenzar a ingerirla? Obviamente los gobernantes deben comenzar por imponer el ejemplo. Lo primero que se pudre del pescado es la cabeza, insiste la legendaria sabiduría china y nuestra cabeza está podrida.
La iglesia católica se apresta a celebrar, desgraciadamente, el quinto centenario de su monopolio espiritual. De la misma manera en que se ha impuesto el pluralismo político en nuestro país, es conveniente promover el pluralismo espiritual en el México moderno. Abramos con confianza las puertas a todas las iglesias del mundo. Es la hora de la revolución espiritual fundada en la libertad de credos. ¿A dónde va un país que identifica el origen de la injusticia, de la pobreza y de la insalubridad y se resigna rezando para ganarse supuestamente una paz eterna? Es imperativo despertarlos de ese sueño narcotizado, de ese letargo mental, de esa sonámbula resignación. Si pudiéramos convencerlos de las infamias del conformismo. Si el ocio fuera un pecado capital en México, si la miseria fuera una causal de excomunión, tendríamos otro país.
La concentración de la educación y del saber en grupos privilegiados que tienen acceso a las grandes universidades se traduce en la concentración de ingresos que amenaza a nuestro país porque la riqueza, de acuerdo a lo anterior, la detentan unos cuantos.
Nada mejor para celebrar nuestro bicentenario, no así sólo para conmemorarlo, que instrumentar de manera pacífica, sensata y efectiva, una “tercera revolución” en todos los órdenes de la vida nacional. Precisemos la metodología de una revolución moral, de una revolución espiritual, de una revolución educativa y cultural, de una revolución industrial, de una revolución comercial, de una revolución política, de una revolución ecológica una revolución en materia de comunicaciones, finalmente de una “tercera revolución” en la que destaque la inteligencia nacional que en nuestros días nadie encuentra por ningún lado…
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Por: Francisco Martín Moreno
En tiempos de las bárbaras legiones, de lo alto de las cruces colgaban a los ladrones… Hoy, en pleno siglo del progreso y de las luces, del pecho de los ladrones, cuelgan las cruces.
ANÓNIMO
La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) concluyó en días recientes que Miguel Hidalgo y Costilla, el Padre de la Patria, no murió excomulgado y se mantuvo en el seno de la iglesia católica hasta el final de su vida… ¡Horror! ¿A dónde va la alta jerarquía católica, la más siniestra enemiga de la muy dolorida historia de México, con este nuevo embuste con el que pretende lavarse su rostro ensangrentado? Por supuesto, que el cura Miguel Hidalgo, al igual que Morelos, ambos fueron excomulgados obviamente por su propia iglesia, por los suyos, cargo del que nunca podrá sacudirse la jerarquía católica mexicana. Es evidente que el hecho de haber arrestado, torturado, excomulgado, fusilado y mutilado el cadáver de Hidalgo, ese gran patriota, entre otras razones, es una realidad que los representantes del clero católico quieren ocultar en este año en que se conmemora el bicentenario de la independencia de México.
¿Qué Hidalgo no fue excomulgado? Veamos: Manuel Abad y Queipo publicó, el 24 de septiembre de 1810, un edicto en el que excomulgaba al Cura de Dolores y a sus partidarios:
“Un sacerdote de Jesucristo […] el Cura de Dolores don Miguel Hidalgo, levantó el estandarte de la rebelión y encendió la tea de la discordia y la anarquía, y seduciendo a una porción de labradores inocentes, les hizo tomar las armas…
En este concepto, y usando de la autoridad que ejerzo como Obispo electo y Gobernador de esta Mitra, declaro que el referido D. Miguel Hidalgo, Cura de Dolores y sus secuaces […] son perturbadores del orden público, seductores del pueblo, sacrílegos y perjuros, y que han incurrido en la excomunión mayor del canon* Siquis Suadente Diabolo […] Los declaro excomulgados vitandos, prohibiendo, como prohíbo, el que ninguno les dé socorro, auxilio y favor, bajo pena de excomunión mayor ipso facto incurrenda”.
La anterior excomunión fue ratificada por otros obispos, entre ellos el arzobispo de México, Francisco Javier Lizana y Beaumont. Como hubo quien pusiera en tela de juicio la legitimidad de Abad y Queipo, por haber sido nombrado por la Regencia, el arzobispo Lizana expidió un edicto el 11 de octubre de 1810 en el que declara que la censura del obispo electo era válida e impuesta conforme a los cánones: “Nos, D. Francisco Javier de Lizana y Beaumont, arzobispo de México […] Habiendo llegado a nuestra noticia que varias personas de esta ciudad de México y otras poblaciones del arzobispado disputan y por ignorancia o malicia han llegado a afirmar no ser válida ni dimanar de autoridad legítima la declaración de haber incurrido en excomunión las personas respectivamente nombradas e indicadas en el Edicto que con fecha de 24 de septiembre último expidió y mandó publicar D. Manuel Abad y Queipo […] por lo cual hacemos saber que dicha declaración está hecha por un superior legítimo con entero arreglo a derecho, y que los fieles cristianos están obligados […] bajo pena de pecado mortal y de quedar excomulgados, a la observancia de lo que la misma declaración previene, la cual hacemos también Nos por lo respectivo al territorio de nuestra jurisdicción […]
La abominación fanática, la inaudita sevicia que la jerarquía eclesiástica decimonónica demostraba hacia la persona de Hidalgo era descomunal. Aquí va una muestra de ello: «Sea condenado Miguel Hidalgo y Costilla, en dondequiera que esté. Que sea maldito en la vida o en la muerte, en el comer o en el beber; en el ayuno o en la sed, en el dormir, en la vigilia y andando, estando de pie o sentado; estando acostado o andando. Que sea maldito en su pelo, que sea maldito en su cerebro, que sea maldito en la corona de su cabeza y en sus sienes [...] Que el hijo del Dios viviente, con toda la gloria de su majestad, lo maldiga. Y que el cielo, con todos los poderes que en él se mueven, se levante contra él. Que lo maldigan y condenen!»
El propio arzobispo de México, días antes de la citada ratificación, prohibió a sus feligreses “que se unieran a la revolución”, asemejando a Hidalgo con el anticristo: “Al frente de los insurgentes se halla un ministro de Satanás, preconizando el odio y exterminio de sus hermanos y la insubordinación al poder legítimo. Mirad qué precursor del anticristo se ha aparecido en nuestra América para perdernos […] Yo no puedo menos de manifestaros que semejante proyecto no es ni puede ser de quien se llama cristiano […] Si el observar lo que él mismo nos manda os conducirá al cielo, el practicar lo contrario [luchar por la Independencia] os llevará infaliblemente al infierno”.
¡Claro que la doctora Patricia Galeana tiene la razón al señalar que “la esencia de la expulsión religiosa de Hidalgo del seno de la Iglesia católica era descalificarlo frente al pueblo, en el momento en que era el líder de un movimiento insurgente!” ¡Claro que «la Iglesia católica no tiene por qué participar en esta conmemoración, porque México es un Estado laico…” ni se le debe permitir que 200 años después, en lugar de mostrar arrepentimiento, recurra una vez más a los embustes para lavarse el rostro con el que traicionó a la patria…
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Por: Francisco Martín Moreno.
De la misma manera de que, en su momento, tanto Carlos Castillo Peraza como Juan Manuel Gómez Morín, hijo del fundador del PAN, renunciaron a dicho partido político, en esta ocasión Fernando Gómez Mont hizo saber su decisión de abandonar igualmente el PAN por razones “que no puede revelar”. Cualquier observador medianamente agudo podría extraer dos lecturas de las entrelíneas de esta decisión que no dejó de sorprender en algunos círculos políticos del país.
Era un secreto a voces que, entre los acuerdos a los que llegó la cúpula priísta con el actual Secretario de Gobernación, se encontraba el de que los representantes de la “dictadura perfecta” accederían a votar a favor del IVA al 16%, más la miscelánea fiscal del 2009, a cambio de que los panistas, a su vez, se abstuvieran de trabar alianzas con el PRD, fundamentalmente en Oaxaca y en otros Estados de la Federación. Condicionado al cumplimiento de la palabra empeñada se reformaron los dispositivos legales aplicables para aceptar las iniciativas de Acción Nacional que tenían como objetivo disminuir el escandaloso déficit presupuestario que amenazaba con la bancarrota nacional en el 2010. El hecho real es que los panistas, al contemplar impotentes el incontenible avance del PRI de cara al 2012, decidieron pactar con sus más acérrimos enemigos políticos, los mismos que llamaban a Calderón presidente espurio o espúreo o como se diga, ¿no…? ¿Cómo debe entenderse esta decisión suicida?
La imagen de Gómez Mont, su principal patrimonio político, se convirtió en astillas cuando su partido, el PAN, traicionó su compromiso de no trabar alianzas con los perredistas. En ese instante dejó de ser un interlocutor válido y respetable ante el Congreso de la Unión. ¿Qué priísta iba a creer en adelante en Gómez Mont, un menor de edad sin crédito alguno…? ¿Cómo sacar adelante las reformas estructurales que exige el país si PAN y PRI, las dos fuerzas políticas mayores, ya no estarán dispuestas a sentarse a la mesa a discutir los mejores términos para supuestamente beneficiar al país? ¡Adiós gobernabilidad! ¡Adiós Reformas! ¡Adiós gobierno de Calderón, y digo adiós gobierno de Calderón, porque si bien es cierto que Gómez Mont quedó en ridículo con el PRI, no es menos cierto que Calderón se convirtió políticamente en un cadáver insepulto al haber aprobado alianzas con quienes no puede alcanzar una mayoría legislativa y ni siquiera le reconocen su personalidad jurídica! Resulta irrelevante destacar que el PRI vaya a perder Oaxaca u otras entidades federativas como consecuencia de estas alianzas que envenenan el ambiente político. El más lastimado, como siempre, no es Gómez Mont ni Calderón, sino México desde que el agravamiento de la parálisis legislativa impedirá definitivamente la promulgación de aquéllas leyes que el país demanda como un enfermo de la mascarilla de oxígeno.
¡Claro está que Gómez Mont quedó en ridículo con la oposición y más claro está, todavía, que el PAN se quedó sin interlocutores con el PRI y que este hecho perjudica gravemente los intereses de la nación! Sólo que otra interpretación posible consistiría en entender la dimisión de Gómez Mont, revestida de un sentido de la dignidad tan incontestable como inexistente en estos días, bien podría ser una estrategia diseñada para catapultar su figura como la de un extraordinario precandidato del propio PAN a la Presidencia de la República. ¿Razones? La renuncia de Gómez Mont producirá una tremenda escisión entre los panistas ubicados a favor de las alianzas y entre quienes se oponen justificadamente a ellas por ser abortos políticos producto de la desesperación de la tribu panista. Un número muy nutrido de opositores a dichas alianzas seguirán en el partido pero con la mirada clavada en la cabeza de Fernando Gómez Mont, quien de golpe adquirió una talla de líder político de la que antes carecía. Ahora bien: su renuncia al PAN también resulta irrelevante de cara a una pre-candidatura presidencial porque, a partir de hoy, ya es un candidato poderoso para el 2012, condición y coyuntura que los panistas jamás perderán de vista para invitarlo a reingresar a las files del blanquiazul en el momento adecuado. Es más: la dimisión de Gómez Mont, ahora como Secretario de Gobernación, es obligatoria para cederle el paso a un interlocutor válido de Calderón en el congreso, en el entendido de que aquél ya carece de credenciales para fungir como intermediario entre el ejecutivo y el legislativo federales.
Si Fernando Gómez Mont se viera obligado, por esta circunstancia, a abandonar la Secretaría de Gobernación su popularidad se incrementaría aún más y sus posibilidades de llegar a ser ungido como candidato a la presidencia se multiplicarían de manera exponencial en un mundo político en el que la podredumbre, la mezquindad, la corrupción y los intereses inconfesables son parte de la miseria política en la que se encuentra sepultado el país.
Tarde o temprano Gómez Mont renunciará a la Secretaría de Gobernación. Su posición como interlocutor es insostenible. A partir de que abandone el Palacio de Cobián comenzará su verdadera carrera política. En lugar de sufrir el ridículo dio lecciones de dignidad. ¡Al tiempo!
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Por: Francisco Martín Moreno
Los partidos políticos que han trabado alianzas suicidas en contra del PRI tal vez no se han percatado, pero están jugando temerariamente con el nivel de hartazgo del electorado. ¿Acaso estarán perdiendo de vista que en las elecciones intermedias del 2009 el voto nulo obtuvo el quinto lugar en las preferencias electorales muy por arriba de diversos partidos políticos? ¿Qué significa el voto nulo? El voto nulo es el rechazo ciudadano masivo a los legisladores y funcionarios que incumplen con sus obligaciones, se desentienden de sus responsabilidades nacionales en aras de cuidar sus intereses personales políticos y económicos, ignoran abiertamente las solicitudes y airadas reclamaciones de sus representados, a los cuales sólo les deben la curul o la secretaría, así como los gigantescos emolumentos que injustificadamente perciben del erario público abastecido contra la voluntad y con los recursos de los contribuyentes.
La ciudadanía exige la segunda vuelta electoral, el plebiscito, el referéndum, la cancelación inmediata de los plurinominales, la reforma del Estado, la reducción del número de diputados y senadores, así como de sus escandalosas dietas, la disminución del financiamiento a los partidos, la reelección, además de otras exigencias. ¿Resultado de estas rabiosas demandas del electorado? El desprecio, la desconsideración, la altanería, la displicencia, la arrogancia, la soberbia, la indiferencia, el menosprecio y la subestimación, como si a nosotros, los ciudadanos de a pie, no nos debieran los lujos, las canonjías, los honores, los privilegios, las dietas y los bonos que perciben echando mano de las arcas públicas sin entregar cuentas a nadie o entregándolas escondidas tras espesas cortinas de humo…
No hay enemigo pequeño y de verdad que la nación ofendida e ignorada, no es, en modo alguno, un enemigo menor: ¡Cuidado! La tercera revolución no será similar a la de 1810 ni a la de 1910, no, ¡qué barbaridad!, no, la de 2010, la del Bicentenario será pacífica, inteligente y metódica, una versión actualizada del voto nulo que espantó severamente a los partidos e instituciones de la República. Se trata de anular los procesos electorales del 2010 en adelante mediante la presencia de electores en urnas y casillas que tachen furiosamente sus boletas con el ánimo de invalidar todo el proceso.
El electorado asiste ahora a alianzas entre PRD, PAN, PANAL, PT y Convergencia, una burla, una auténtica burla, una gravísima ofensa ante la ciudadanía, que a sus ojos es un fantasma que nunca ha existido, un conjunto de cuadrúpedos incapaces de respuesta alguna. Se equivocan. El PAN se alía ahora con el PRD y compañía, una serie de partidos que jamás ha reconocido la legitimidad de Calderón como Jefe de la Nación. ¿Qué van a construir juntos si no tienen agendas comunes ni plataformas políticas similares ni objetivos parecidos? Trabar una alianza con quien está en contra de las reformas estructurales que urgen al país sólo puede entenderse a la luz del sindicato de mineros que exige el perdón, la repatriación y la reinstalación en el cargo de quien los desfalcó y dispuso ilegalmente de todo su patrimonio. Es el México costumbrista que Kafka hubiera descrito a la perfección. ¿Una alianza con Elba Esther, la mujer que tiene secuestrada la educación y, por ende, el futuro de México? ¿López Obrador ahora acepta alianzas con el partido que supuestamente le robó la elección? ¿Ahora sí saldrá la reforma fiscal integral cuando no hay un solo punto de encuentro entre los aliados?
El electorado se percata de la perversidad de las alianzas. Lo único que no se aquilata es el supremo interés de la nación. Quedan expuestas las ambiciones desbridadas, la putrefacción del aparato político, el egoísmo, la voracidad y el miedo a perder posiciones políticas. La atención de las necesidades ciudadanas se pospone; la solución de los graves problemas nacionales se difiere; el desempleo, la inseguridad, el estado pre revolucionario que vive el país, la existencia de 45 millones de mexicanos sepultados en la miseria, la erosión del poder de compra, la parálisis nacional y la economía sofocada y agónica no parecen importar a quienes traban alianzas que nunca van respetar, realidad que no escapa a los ciudadanos…
De ahí que, más que nunca, los mexicanos debamos estudiar las posibilidades de dar un golpe de timón para exhibir el poder de una ciudadanía unida que alejada de la idea del México bronco, pueda instrumentar los cambios requeridos por la sociedad, una sociedad mucho más avanzada que puede descarrilar los planes de los jerifaltes de los partidos políticos que creen poder engañar con alianzas inviables y absurdas a una nación que cuenta con una herramienta muy eficaz para dar una lección a los sordos, ciegos y desmemoriados que han olvidado la deuda política contraída con el pueblo de México. Ya quedó claro que no se trata de protestar por medio del ausentismo electoral, sino de asistir a los respectivos distritos para tachar las boletas de un lado al otro con el objetivo evidente de anular la elección, inclusive la del Presidente de la República. ¿La nación es un fantasma? Lo veremos… La sabiduría inglesa acepta que a veces un problema se resuelve empeorándolo…
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