Archive for December, 2009

25
Dec

Monseñor Peña Nieto

   Posted by: Francisco Martín Moreno    in Diario Excélsior

Por: Francisco Martín Moreno

Peña Nieto es un feligrés de férreas convicciones católicas cinceladas en institutos educativos confesionales en los que se tituló como abogado en la Universidad Panamericana operada por el Opus Dei, es decir, por la Santa Mafia que controla políticamente diversos países, entre los que bien quisiera dicha organización siniestra que se encontrara México. Peña Nieto, un gobernador supuestamente laico, se ha rodeado de los máximos representantes de la jerarquía católica  no sólo en sus viajes como el que concluyó apenas hace unos días al Vaticano acompañado nada menos, entre otros tantos, por Onésimo Cepeda, un pintoresco obispo quien, entre “otras cualidades”, tiene pleitos pendientes con la justicia. Peña Nieto celebró la primera comunión de sus hijos en la catedral de Toluca, con lo que Fox y Martita, los yunquistas camuflados, a su lado quedarían reducidos al papel de meras Carmelitas Descalzas. Peña Nieto está por lograr la anulación del matrimonio de su prometida con el pretexto indigerible de que el enlace de ella se llevó al aire libre en Acapulco y no en el interior de un templo… ¿Dios no está en todas partes…? Monseñor Peña Nieto se dirige al Jefe de un Estado extranjero como Su Santidad… ¡Cuánta ignorancia, cuánta perversión institucional y cuánto desprecio por nuestro doloroso pasado!

El Estado laico no es antirreligioso, sino defiende la libertad de creencias al acotar privilegios indebidos para cualquier religión. Un Estado laico respeta todas las religiones y creencias por igual, contrarrestando con ello la discriminación; no se identifica con ninguna religión en particular. En un Estado Laico no hay preferencia a las mayorías, hay trato igualitario y respeto a las minorías; se enseña religión en los templos y no en las escuelas, por lo que deben preocupar y mucho, los vínculos secretos entre Monseñor Peña Nieto con el clero, el peor enemigo de México a lo largo de su dolorida historia.

¿Sabrá Peña Nieto que en los estatutos de su propio partido el laicismo es un principio básico? El CEN del PRI o cualquiera de sus comisiones, ¿se habrá percatado de las tendencias clericales de su precandidato a la presidencia, quien tratará de integrar un congreso en el 2012 integrado por reaccionarios de la peor ralea, tal y como aconteció en el siglo XIX? ¿Habrá olvidado el PRI las dolorosas lecciones de la historia cuando México se desangró para arrancarse del cuello a esa insaciable sanguijuela, llamado clero católico, que devoraba las mejores esencias del país? Es la hora precisa de recordar la importancia de preservar el Estado laico en México. Cuando el clero cogobernó México nuestro país echó para atrás, por lo menos 100 años, las manecillas de la historia patria.

Es clara la presión ejercida por el Vaticano para que en México vuelva a imponerse un modelo confesional orientado a recuperar los privilegios perdidos antes de la devastadora Guerra de Reforma. El objetivo de la alta jerarquía consiste en acabar con la separación iglesia-Estado y borrar todo concepto de laicidad de la Constitución. Dicha alta jerarquía pretende que la educación impartida por el Estado deje de ser laica y vuelva a ser religiosa en las escuelas públicas. Busca una mayor injerencia en asuntos políticos, incluyendo el que sus ministros puedan ser votados. Se ha propuesto poseer y controlar directamente medios de comunicación electrónicos, así como oficializar la injerencia del clero en el ejército mediante el reconocimiento de las llamadas capellanías militares. Lucha porque un porcentaje de los impuestos que recauda el Estado se destinen a las arcas de la Iglesia. Impulsa el establecimiento del diezmo parroquial obligatorio, como en los negros años de la Inquisición. Es evidente que el poder detrás de la silla presidencial color púrpura sería, sin duda alguna, Joseph Ratzinger… ¡Horror de horrores!

¿A dónde van a  dar los miles de millones de pesos recaudados por el clero? ¿Qué tal el sacerdote Raúl Soto, canónigo de la Basílica de Guadalupe, cuando declaró que “…más mexicanos deberían seguir el ejemplo de los narcotraficantes Rafael Caro Quintero y Amado Carrillo, que entregaron varias donaciones millonarias a la iglesia”. ¿Qué tal cuando el extinto obispo de Aguascalientes, monseñor Ramón Godínez, admitió que la iglesia católica purifica las limosnas pagadas por los narcos?

¡Monseñor Peña Nieto está usted traicionando las más caras conquistas de la historia de México!

18
Dec

El Clero y el PRI, Aliados

   Posted by: Francisco Martín Moreno    in Diario Excélsior

Por: Francisco Martín Moreno

El PRI, el partido proteico por definición, vuelve a trabar alianzas con la jerarquía eclesiástica para garantizarse su regreso al poder en el ano 2012. Las ambiciones políticas obnubilaron a los priístas al extremo de no poder medir las consecuencias que se desprenderían de la suscripción secreta de un pacto con la peor enemiga de México a lo largo de su dolorida historia. Si el PRI desconoce los esfuerzos que ha hecho la nación para sacudirse a esa gigantesca sanguijuela gelatinosa, que ha succionado la sangre más cara de todos los mexicanos, malo, muy malo… Ahora bien, si el PRI conoce las felonías cometidas por su aliado y a pesar de todo ello se amafia con él, entonces peor, mucho peor…

El PRI ha olvidado, o se niega dolosamente a recordar, los horrores de la Santa Inquisición, una institución católica establecida para imponer en la pira la conquista espiritual de México. La insultante riqueza de la iglesia comienza en aquellos años, en que la fusión iglesia—Estado operaba en demérito de la sociedad y del crecimiento económico de la nación, que en buena parte era acaparado por los supuestos representantes de Dios en la tierra. La iglesia limitó la inmigración a creyentes católicos. Con ello no sólo empobreció cultural y socialmente al país, desde el momento en que nos amurallamos culturalmente, sino que también impidió la posibilidad que California, Nuevo México y Tejas, fueran oportunamente poblados, con lo cual se hubiera complicado, al menos, el ulterior despojo de la mitad de nuestro territorio. La iglesia, la única responsable de la educación durante la colonia, arrojó un 98% de analfabetos en 1821, el año de la consumación de la independencia. Este lastre educativo no hemos podido superarlo hasta nuestros días…

La iglesia católica mando decapitar y fusilar a Miguel Hidalgo, el Padre de la Patria, en lugar de beatificarlo, así como mandó ejecutar a Morelos, uno de los grandes forjadores del México moderno. La iglesia utilizó como sus brazos armados a Iturbide, al macabro Antonio López de Santa Anna, a Félix Zuloaga, a Miguel Miramón, al propio Porfirio Díaz, el gran enterrador del liberalismo mexicano del siglo XIX, para rematar con Victoriano Huerta. La propia iglesia católica no solamente fusiló auténticos héroes, sino que derrocó gobiernos y clausuró congresos, sin olvidar su incalificable alianza con el ejercito norteamericano en la invasión de 1846 a 48, amenazando con la excomunión a todos aquellos mexicanos que se atrevieran atentar en contra de la vida de un soldado invasor… La guerra no sólo la perdimos en razón de la superioridad de los cañones estadounidenses, sino gracias a las advertencias lanzadas desde los púlpitos con más poder destructivo que los obuses extranjeros. En 1858, el mismo clero católico convocó a otro enfrentamiento armado entre todos los mexicanos al negarse a acatar las disposiciones contenidas en la Constitución de 1857, igual que lo había hecho con la de 1924 y lo haría con la de 1917… Derrotada militarmente en la guerra de Reforma, que la “Santa Madre Iglesia” financió con las limosnas pagadas por el pueblo de México, ésta no tuvo empacho en imponer, con el apoyo de las fuerzas francesas, el imperio de Maximiliano.

La iglesia se alió con Díaz, el tirano; apostó a favor de Huerta, el Chacal; se volvió a oponer, con la fuerza de las armas, a la Constitución de 1917 al hacer estallar la rebelión cristera en 1927, para convertirse en cómplice en el asesinato del presidente Obregón, entre otros crímenes políticos mas…

El PRI y la iglesia han reformado aviesamente las constituciones de 17 estados de la República en acatamiento a lo dispuesto el papa Ratzinger, un jefe de Estado extranjero que interviene en nuestros asuntos internos por medio de la alta jerarquía que históricamente ha carecido de la más elemental noción de patria. ¿Los curas obedecen a Ratzinger o a al gobierno mexicano…? ¿Dónde está su lealtad? ¿Reformarán también el artículo 3 para que la educación que imparta el Estado sea católica y ya no laica?

El PRI orilla a las mujeres humildes a ser madres en contra de su voluntad o las pone en manos de sanguinarios cuchareros al intervenir en decisiones que corresponden a su vida más íntima, sin detenerse a considerar que a más niños no deseados y antisociales, mayores serán, entre otros dramas, los índices de crecimiento delictivo en el país.

Pobre México, tan cerca del PRI, del PAN y de la iglesia, y tan lejos de Dios…

17
Dec

Imágenes de la Historia

   Posted by: Francisco Martín Moreno    in Radio Imagen

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4
Dec

Un Congreso desconectado

   Posted by: Francisco Martín Moreno    in Diario Excélsior

Por: Francisco Martín Moreno

Una aguda e inquieta lectora me hizo llegar amablemente la siguiente reflexión de Eduardo Aniant: “Un hecho que no resulta sorprendente es que, además, los “desconectados” son los pobres del mundo, aquellos que no se benefician del crecimiento económico mundial porque no tienen acceso a los servicios sociales básicos, a la infraestructura esencial ni a oportunidades de obtención de ingreso y empleo, y mucho menos acceso a Internet. En estos días, estar desconectado supone un costo aún mayor: el costo del aislamiento y la marginación, en tiempos en que ya existe una brecha creciente entre ricos y pobres dentro de cada país y entre los distintos países.”

Los mexicanos, por nuestra parte, estamos “desconectados” del congreso porque en dicho recinto parlamentario la opinión de los representados paradójicamente no cuenta. Me explico: el objetivo central que justifica la existencia del Poder Legislativo en el marco de las instituciones republicanas, consiste en traducir la voluntad popular en leyes orientadas a propiciar la evolución, el bienestar y la convivencia civilizada en una determinada comunidad. En México la desconexión es patética. Nuestros legisladores, por lo general, no recaban la opinión de la nación puesto que reaccionan a intereses ajenos a los ideales y propósitos de la nación que supuestamente representan. Aquellos le rinden cuentas a los jerifaltes de los partidos políticos, no así a sus representados, por lo cual cometen una traición, una felonía que no se encuentra contemplada en nuestros códigos criminales.

¿Dónde están los diputados que armaron asambleas ciudadanas para conocer el parecer del electorado en torno a la apertura energética o a la suspensión del embarazo? ¿Cuántas personas fueron consultadas antes de que se modificaran las constituciones de 17 Estados de la Federación para establecer como delito el aborto? ¡Ni una sola! Diputados y senadores se han convertido en tiranos que ignoran la voluntad popular y convierten en leyes todo aquello que conviene a sus intereses de clase. Diputados y senadores están “desconectados” de la realidad nacional, mientras continúan acatando instrucciones de los comités directivos renunciando a cualquier actitud crítica, con lo cual ya no sólo traicionan al electorado, sino que, esta vez, lo hacen en contra de sus propias conciencias en el caso remoto de que llegaran a tenerlas…

El problema adquiere otras dimensiones cuando los ciudadanos nos percatamos que la “desconexión” también tiene alcances internacionales, no sólo domésticos. La mayoría de los países del orbe han abierto sus economías en el contexto moderno de la globalización. Castro, por su parte, el coma-andante, el furioso enemigo de todo principio capitalista, hasta él ya invitó igualmente a la inversión extranjera a la explotación conjunta de las riquezas petroleras sepultadas a grandes profundidades en el mar Caribe, mientras nuestros legisladores continúan “desconectados”, en este caso apartados de cualquier teoría globalizadora, mientras cruje la estructura hacendaria nacional ante la catastrófica pérdida de enormes recursos petroleros que dejamos de captar por ignorancia o por un concepto indígeno-nacionalista de carácter suicida. Las encuestas de opinión expresan los deseos de la sociedad mexicana dispuesta a ejecutar la apertura petrolera con las debidas reglas impuestas exitosamente en otras latitudes. La inmensa mayoría de los mexicanos deseamos conectarnos con el mundo, abrirnos, explotar nuestras riquezas, aceptar ayuda extranjera para lograrlo con tal de alcanzar los niveles de bienestar tan prometidos como diferidos temerariamente en el tiempo. Sin embargo, un congreso “desconectado” insiste aviesamente en el fracaso y renuncia a echar mano de las herramientas, de cuya correcta utilización depende el futuro del país antes de volver a despertar al México bronco.

El congreso mexicano está “desconectado” del electorado que supuesta representa; “desconectado” del engranaje energético mundial; “desconectado” de todo principio globalizador; “desconectado” de la realidad económica mexicana; “desconectado” de la miseria que padecen millones de compatriotas y que bien podría paliarse con la apertura petrolera; “desconectado” del mundo y finalmente, también “desconectado” de los genuinos intereses de la patria… ¿De dónde más podría estar igualmente “desconectado” el pleno del Poder Legislativo…?

3
Dec

Imágenes de la Historia

   Posted by: Francisco Martín Moreno    in Radio Imagen

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