Archive for November, 2009

27
Nov

La receta del fracaso

   Posted by: Francisco Martín Moreno    in Diario Excélsior

Por: Francisco Martín Moreno

Por supuesto que no, no me referiré aquí directa e indirectamente a alguna de las tesis de la izquierda mexicana más conocidas y no por ello menos de alarmantes; no, desde luego que no… Intentaré, sí, esbozar la mayoría de ellas sin perder de vista la incapacidad manifiesta de los fanáticos para aprender de la experiencia presente y pasada. ¿Qué tal comenzar con unas preguntas, cuyas respuestas todos conocemos con tan sólo pensar en ciertos personajes o en recordar los impulsos, no así los razonamientos que mueven a ciertos sujetos, cuya actuación y móviles son realmente inconfundibles muy a pesar de que ya nos encontramos en el siglo XXI…?

¿Quién sufre una terquedad absolutamente dogmática en contra de los principios capitalistas, sí, sí, capitalistas, aquellos que estimulan la generación de utilidades, aun cuando éstas constituyan el principio de un fisco fuerte y que un fisco fuerte represente uno de los fundamentos de la prosperidad de las naciones? No a los principios capitalistas: no, no y no… aun cuando éstos sean imperativos para la creación de empleos, para la generación de fuentes de riqueza y para provocar el ahorro interno, indispensable para el financiamiento más sano del desarrollo? ¿Quién defiende a ultranza el surgimiento y mantenimiento de empresas paraestatales cuando de lejos sabe, o al menos debe saber, que el gobierno ha sido un pésimo administrador de la riqueza pública y que por ineficiencia o corrupción ha dilapidado o tolerado o consentido impunemente la desviación de los recursos públicos a fines ilícitos? ¿Quién insiste obsesivamente, tal y como corresponde a un fundamentalista que se respete, en imponer corrientes económicas caducas y en evidente desuso, cuando de sobra sabe que su aplicación supone una agresión frontal a la democracia que nace? ¿Quién defiende a la democracia en discursos electorales y en la práctica manda al “diablo a las instituciones del país…”?

¿Quién puede ignorar a estas alturas que cuando el gobierno estatiza a una empresa y crea un monopolio arruina a empresa y sociedad no sin antes crear un nuevo foco de corrupción? ¿Quién se niega a aprender de la experiencia y vende promesas populistas que más tarde se desmoronan como la Cortina de Hierro o como el Muro de Berlín? ¿Cómo olvidar que la elefantiasis estatal es el mejor medio para alentar la corrupción y la descomposición moral de la sociedad y, sin embargo, existen quienes, a pesar de no ignorar esta receta para alcanzar eficientemente el fracaso, todavía tratan de vendérsela a quienes agitan banderitas en los acarreos electorales? ¿Quién no sabe que las así llamadas “empresas estratégicas” defendidas en términos caninos por el gobierno hacen agua a babor, estribor, proa y popa y si no hunden es porque se les mantiene a flote gracias al ahorro de los contribuyentes, al subsidio, a las prótesis económicas con o sin su voluntad política? ¿Quién vincula a las “empresas estratégicas” con el honor nacional y se niega a su privatización cueste lo que cueste aun cuando los escasos ahorros de los mexicanos tan necesarios para educar o curar se vayan por el alcantarillado? ¿Quién insiste en adoptar el papel de víctima en lugar de enmendar el error y aceptar su responsabilidad política? ¿Quién demuestra con cada decisión o cada palabra pronunciada en público su incapacidad para diferenciar entre lo cierto y lo falso, la realidad y la ficción y que cuando lo logra distinguir ya hizo girar para atrás las manecillas del reloj de la historia? ¿Quién sufre de una parálisis intelectual tan desarrollada que le impide ver, oír, recordar, aprender y sueña, promete y asegura como si la realidad no existiera…?

La izquierda mexicana insiste en buscar las culpas en las fuerzas del mercado, en la libre competencia, en las transnacionales, en los términos de intercambio, en el capitalismo explotador de conciencias y de hombres, en la actuación de la Casa Blanca, en el TLC. ¿Por qué la palabra ganancia está excluida del léxico perredista y quien la utiliza está condenado al fuego eterno? ¿Cómo con alguien que niega las ventajas de la globalización y la economía neoliberal con rostro humano?

¿Cómo facilitar el arribo a la presidencia a quienes levantan en público la mano a Castro o a Chávez y todavía creen en las ventajas de la dictadura del proletariado?

La mejor receta para el fracaso se encuentra en las tesis de la izquierda mexicana divorciadas de las Lula, Bachelet o Felipe González…

26
Nov

Imágenes de la Historia

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20
Nov

La utilidad de las revoluciones

   Posted by: Francisco Martín Moreno    in Diario Excélsior

Por: Francisco Martín Moreno

Cuando Jean François Revel sentenció de cara la historia aquello de que “las revoluciones o sirven para centralizar aún más el poder o no sirven para nada”, en un principio, semejante afirmación tan radical, me pareció ciertamente exagerada. Por esa razón decidí repasar algunos de los recientes movimientos armados a lo largo y ancho del mundo, para estar en condiciones de refutar, en su caso, dicha aseveración.

En China, a modo de ejemplo, cuando la terrible dictadura de Chiang Kai-shek, fue derrocada por Mao Tse-tung en 1948, analistas y observadores supusieron que el arribo de los comunistas al poder después de una interminable revolución, implicaría igualmente el arribo de la democracia y de la libertad. Sin embargo, la tiranía china se perpetuó hasta nuestros días concentrando aún más el poder en unas cuantas manos.

En el caso de Rusia cualquiera hubiera podido imaginar que después de la destrucción del imperio zarista por los soviets, advendría una república democrática con una clara división de poderes al estilo occidental. ¿Resultado? Después de siglos de una brutal y no menos cruel tiranía zarista extinguida por medio de una sangrienta revolución, a cambio se instaló la “Dictadura de Proletariado”, en la que, de nueva cuenta, fueron cancelados los más elementales derechos del hombre.

En este brevísimo análisis resulta imposible ignorar la revolución cubana detonada en la Sierra Maestra para derrocar a la dictadura de derecha ejercida por Fulgencio Batista. ¿Acaso los cubanos no fueron engañados ésta vez por Fidel Castro, cuando al concluir el movimiento armado, se instaló otra espantosa dictadura, ahora de derecha, encabezada por ese salvaje primate caribeño que ha usurpado la voluntad de los suyos por más de medio siglo? Al igual que China y Rusia y ahora Cuba, las sangrientas revoluciones solo sirvieron para centralizar más el poder o no sirvieron para nada.

¿México fue la excepción que escapó a la sentencia de Revel? ¡Por supuesto que no! Cuando en 1915 concluyó la última parte del movimiento armado originado en razón de las diferencias existentes ahora entre Carranza y Villa, la población agotada, mutilada y enlutada después de haber asistido a la muerte de más de un millón de mexicanos y de la destrucción de la economía, pensó que gozaba de un legítimo derecho para instaurar finalmente la democracia en nuestro país. Habíamos pagado un precio muy elevado para derrocar a la dictadura de Porfirio Díaz, así como la de Victoriano Huerta. ¿Quién podría disputarle a México su derecho a la libertad, a la evolución y al progreso? Sólo que la terrible revolución de 1913 sólo sirvió para centralizar aún más el poder. El primero que intentó hacerlo fue el propio Venustiano Carranza, quien murió asesinado a balazos por Carranza y sus corifeos, después de que aquél trató de eternizarse en el mando supremo imponiendo la triste figura de Ignacio Bonillas. Obregón, por su parte, una vez ungido presidente, en aras de un ejercicio absoluto de sus poderes, mandó también asesinar o a secuestrar legisladores y periodistas, además de liquidar a la inmensa mayoría de sus colaboradores militares que se habían batido junto con él en el campo del honor para aplastar al huertismo. Deseoso de ser enterrado con la banda presidencial cruzada en el pecho, el Manco de Celaya no se detuvo en sus propósitos cuando decidió desconocer el principal postulado de la revolución mexicana como el fue el Sufragio Efectivo no Reelección… Cuando se reeligió en 1928 fue asesinado entonces por Calles y por la iglesia católica. ¿Democracia? ¡Ninguna! ¿Concentración del poder? ¡Sí!, a pesar de la revolución.

Calles tampoco fue la excepción, no sólo al alterar una y otra vez el resultado de las elecciones locales y federales a su favor y al controlar al poder judicial y al legislativo como meros apéndices del ejecutivo. Si algo demostró de nueva cuenta la centralización del poder fue la imposición del oprobioso Maximato callista, del que nadie quiere acordarse.

La experiencia mundial nos debe confirmar a los mexicanos la importancia de preservar nuestra incipiente democracia que, aún cuando desprovista ya de caudillos, dictadores y tiranos, con el tiempo nos permitirá arribar al esplendor de la libertad por más que el camino sea tortuoso y difícil. No perdamos la paciencia y continuemos construyendo el futuro a pesar de todas la dificultades… Ya sabemos para qué sirven las revoluciones…

19
Nov

Imágenes de la Historia

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13
Nov

La más nociva de las secuestradoras

   Posted by: Francisco Martín Moreno    in Diario Excélsior

Por: Francisco Martín Moreno

El amable lector que pase generosamente la vista por estas líneas deseará conocer de inmediato el nombre de la más nociva de las secuestradoras mexicanas: la respuesta no puede ser otra que Elba Esther Gordillo, la supuesta maestra de nuestros hijos, los depositarios de lo mejor de nosotros. Fundo la aseveración anterior en el siguiente argumento: si el presente y futuro del país dependen, sin duda alguna, de la educación y ésta se encuentra secuestrada por la “maestra” Gordillo, entonces no resulta difícil concluir que el porvenir de México radica en los estados de ánimo, en el sentido del honor, en la capacidad profesional y en el concepto de patriotismo de la líder del sindicato de maestros de la SEP…

Si las alianzas para evaluar la educación nacional no pasan de ser una simulación; si el gobierno se ha caracterizado por haber sido un pésimo maestro, cuya eficiencia es medible con tan sólo constatar la existencia de 40 millones de mexicanos sepultados en la miseria; si en las escuelas públicas únicamente se incuba la mediocridad y la resignación se apodera gradualmente de las mentes de millones de nuestros jóvenes; si de las aulas surgen hornadas de ciudadanos semi analfabetos que escriben su nombre con faltas de ortografía; si los estudiantes desertan o se forman sin haber aprendido a ejecutar operaciones aritméticas elementales; si 90% de los aspirantes a ingresar en las universidades públicas reprueban los exámenes de admisión, con lo que queda demostrado cómo el esfuerzo de la sociedad por financiar la excelencia educativa se tradujo en un sacrificio inútil; si la inmensa mayoría de las generaciones futuras obtendrán, si acaso, ingresos no mayores a 40,000 pesos anuales; si nuestros supuestos “socios” del TLC nos contemplan como una fuente de mano de obra barata, sin concedernos la anhelada categoría de socios; en fin, si una sola persona tiene secuestrado el futuro del país y nadie, por temores fundados de toda índole, puede remover del cargo a la líder del magisterio, entonces la señora Gordillo y su pandilla de seudo maestros, son los secuestradores más nocivos existentes del país.

Si Calderón es el primero en formar parte del grupo, nada distinguido, de secuestrados y negocia con una pandilla de pseudo maestros para reciprocar atenciones relativas a su estancia en el poder, además de concederles cargos en el gabinete a quienes nos han arrebatado el futuro; si al mismísimo Jefe de la Nación se le puede acusar entonces de cómplice en este artero ataque en contra de las más caras esperanzas del México; si se le entregan a la señora Gordillo miles de millones de pesos a fondo perdido y sin destino específico para afianzarla en su execrable liderazgo, a cambio de retribuirle sus esfuerzos para consolidar al panismo en Los Pinos; si el Congreso de la Unión se hace de la vista gorda ante el grosero despilfarro de los ahorros de la nación y no se ocupa de emitir leyes orientadas a propiciar la democratización sindical y ni siquiera se alarma ante los efectos de la creciente ignorancia y de la desesperación social; si la ciudadanía se abstiene de protestar aun cuando el porvenir de más de 100 millones de mexicanos se frustra en las aulas, entonces el futuro nos alcanzará irremediablemente.

¿Qué pensará la “maestra” Gordillo cuando el día de mañana se retire o sea retirada, y contemple a la distancia su catastrófica gestión? ¿Estará satisfecha del origen de su fortuna y de haber decapitado las posibilidades de evolución de millones de mexicanos, víctimas de la avaricia, el egoísmo y la sevicia de una pandilla encabezada por ella? ¿Cómo justificará la “maestra” Gordillo, en su intimidad, el daño que le hace a la nación? Instalada en la opulencia y en la impunidad, ¿estará orgullosa de haber cancelado las oportunidades de millones de personas? ¿Será conciente que con su poder omnímodo podría construir eficazmente el país con el que todos soñamos y lograr que su nombre sea escrito con letras de oro en los palacios legislativos de la República, en lugar de ser considerada como una delincuente social?

“Maestra” Gordillo: usted puede todavía dar un vigoroso golpe de timón y quitarse de un plumazo el uso obligado de las comillas. Escoja hoy mismo entre la conquista de un honorable espacio en las enciclopedias mexicanas como la gran forjadora del México moderno, o un justificado lugar, al cual ya está usted destinada, en cualquier basurero de la historia.

12
Nov

Imágenes de la Historia

   Posted by: Francisco Martín Moreno    in Radio Imagen

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6
Nov

Sin binoculares y sin espejo retrovisor

   Posted by: Francisco Martín Moreno    in Diario Excélsior

Por: Francisco Martín Moreno

Los pilotos que dirigen nuestro país cómodamente instalados frente al tablero de mandos, conducen a la nación sin binoculares, es decir, sin una perspectiva del futuro, sin poder advertir con la debida claridad la presencia de obstáculos inminentes, tal vez insalvables y, además, sin un espejo retrovisor indispensable para aprender de las experiencias pasadas, de los arrecifes, de las cataratas, de las pendientes, de los vacíos. Navegamos, nos desplazamos, nos movemos entre gritos y empujones, entre chantajes, zancadillas y amenazas, sin disciplina ni rumbo cierto y definido, sin identificar un derrotero ni guiarnos siquiera por las constelaciones o cualquier otro elemento natural, ya no se diga mecánico, que proporcione alguna idea, aun cuando remota, de alguna dirección posible. Vamos pues al garete, sin percatarnos siquiera que ya recorrimos varias veces la misma ruta y repetimos, damos vueltas inútiles, circulamos, cometemos los mismos errores, sufrimos los mismos percances, el evidente resultado de una alarmante incapacidad de aprendizaje. No, no sólo no aprendemos de la historia, ésta se repite una y otra vez, de manera torpe e insensata, sino que tampoco contamos con la posibilidad de adelantarnos a los acontecimientos, de prever, de planear, de adquirir sabiduría y conocimiento, de evitar que las debacles se repitan. ¿Cómo se llama aquel que no aprende de la experiencia, que no puede prever y es incapaz de adquirir sabiduría y conocimiento? ¡Gobierno mexicano!

El tiempo pasa, los días se suceden los unos a los otros, arrancamos las hojas del calendario, cambiamos los calendarios, desaparecen nuestros ancestros sin poder transmitir experiencia, sin poder heredarla en un asfixiante espacio de frustraciones; mudan de rostro los políticos, continúan otros idénticos; son los mismos hijos de los mismos viejos, con la misma mentalidad, con la misma hipocresía, la misma timidez, los mismos miedos, los mismos traumatismos, la misma corrupción; las heridas no cicatrizan, las costras no aparecen, la sangre no se coagula; los mismos llantos, los mismos lamentos se siguen escuchando; los resentimientos siguen expuestos a flor de piel; los años no curan, no alivian, no ayudan a olvidar; el rencor es veneno, la raza de bronce está envenenada y lo desconoce y si lo conoce no lo acepta y si lo acepta, no evoluciona ni lo supera. En las paredes de todos los hogares permanecen colgadas las mismas fotografías desde que comenzó la historia; nuevos personajes, mismos escenarios, misma ignorancia, misma miseria, misma desesperación, mismo inmovilismo, misma frustración, misma postración, misma resignación, mismo fatalismo, misma negación. Tezcatlipoca habla, grita, condena, advierte contemplándose en su espejo negro y, sin embargo, seguimos en la misma dirección que conduce al despeñadero, bienvenido el despeñadero, la destrucción, la noche triste…

Imposible ponernos de acuerdo. No estamos hechos para parlamentar. Nos enseñaron a acatar, a obedecer, a cumplir instrucciones sin refutar ni exhibir otro criterio, otro punto de vista. Aquí mando yo: ¡a callar! Aceptamos una jerarquía superior, pero jamás la presencia de un semejante que intente imponer el orden respetando los puntos de vista ajenos. Jamás aceptaré la autoridad emanada de mis pares y en este país todos son mis pares. Ninguna voz es digna de crédito ni merecedora de la menor consideración. Uno es peor que el otro. Sálvese el que pueda. Viva la muerte. Las promesas se repiten, el escepticismo cunde, las palabras se desgastan, las esperanzas también. Quien se acerque es movido por un interés inconfesable. No existe la piedad ni el perdón ni la transparencia ni la honorabilidad ni la confianza ni las sanas intenciones. Quien no descubra rápido los auténticos móviles de los terceros no tardará en perecer víctima de ellos.

Nada está sano, todo está podrido. Pobre de quien confía porque será devorado. Pobre de quien cree porque será traicionado. Pobre de quien sueña porque al despertar vivirá una pesadilla. Pobre de quien se atreva a alcanzar el éxito porque será aniquilado. Pobre de quien no se ría y se burle porque parecerá cuerdo. Pobres de los cuerdos porque serán excluidos. Pobres de los excluidos porque jamás serán escuchados.

Tú, sí, tú, el que camina rumbo a la proa, el mismo que arrojó los catalejos, los binoculares, los espejos, los sextantes y las brújulas al mar, tú, sí, tú, has hecho patria… Eres un bienamado…