Archive for March, 2009

27
Mar

Quince años sin Colosio

   Posted by: Francisco Martín Moreno    in Diario Excélsior

Por: Francisco Martín Moreno

El México que veía Luis Donaldo Colosio quedó consignado en su discurso pronunciado en el monumento a la revolución el 6 de marzo de 1994. En aquélla ocasión el excandidato presidencial, quien sería brutalmente asesinado 17 días después, expresó: “Yo veo un México de comunidades indígenas que no pueden esperar más a las exigencias de la justicia, de dignidad y de progreso… Yo veo un México de campesinos que aún no tienen las respuestas que merecen… Un México de trabajadores que no encuentran los empleos ni los salarios que demandan… Un México de jóvenes que enfrentan todos los días la difícil realidad de la falta de empleo y que no siempre tienen a su alcance las oportunidades de educación ni de preparación. Jóvenes que muchas veces se ven orillados a la delincuencia, a la drogadicción… Un México de mujeres que aún no cuentan con las oportunidades que les pertenecen… Un México de empresarios de la pequeña y mediana empresa desalentados por el burocratismo, por el mar de trámites, por la discrecionalidad en las autoridades… Un México de profesionistas que no encuentran empleos… Un México de maestras y maestros, de universitarios, de investigadores que piden reconocimiento a su vida profesional, elevación de sus ingresos y condiciones más favorables para el rendimiento de sus frutos académicos… Yo veo un México con hambre y con sed de justicia… Un México de gente agraviada por las distorsiones que imponen a la ley quienes deberían de servirla… Veo a ciudadanos angustiados por la falta de seguridad, ciudadanos que merecen mejores servicios y gobiernos que les cumplan… Un México convencido de que esta es la hora de la respuesta, un México que exige soluciones…”

“¡Es la hora de cerrarle el paso al influyentismo, a la corrupción y a la impunidad!”

Las valientes y certeras palabras de Luis Donaldo, sin embargo, deben ser analizadas no sólo con la perspectiva de 15 años de su asesinato, sino a la luz de los festejos del bicentenario del estallido de la independencia y del inicio del movimiento armado de 1910. ¿Los mexicanos tenemos algo que festejar en dicho sentido o tal vez deberíamos ser mucho más modestos y utilizar el término conmemorar, tal vez el vocablo apropiado? ¿Qué vamos a festejar…?

Ya en septiembre de 1821, hace casi 200 años, exigían justicia, dignidad y progreso, miles de comunidades indígenas. Los campesinos carecían de respuestas que sin duda se merecían. Existían trabajadores que no encontraban los empleos y los salarios que demandaban. Era evidente la existencia de un México de mujeres que no contaban con las oportunidades que merecían. Desde hace 2 siglos ya estaba ahí, a la vista de quien quisiera verlo, un México con hambre y con sed de justicia, así como un México de gente agraviada por las distorsiones que imponían a la ley quienes deberían servirla. ¡Horror! ¿Qué hemos hecho con nuestro país…? ¡Claro que las mujeres y los hombres ya desde hace 2 centurias se mostraron afligidos por el abuso y por la arrogancia de las autoridades! ¡Claro que los ciudadanos vivían angustiados por la falta de seguridad, frustrados por los servicios públicos y desesperados por los incumplimientos de los gobiernos!

La comparación viene al caso después de tratar de demostrar la escasa capacidad de transformación de nuestro país, con lo cual se distingue como una sociedad mayoritariamente conservadora y reaccionaria. Resulta prácticamente imposible cambiar la legislación laboral, la fiscal, la petrolera, la eléctrica, la educativa, así como ejecutar a fondo una auténtica reforma del Estado. Sin embargo, los mexicanos, sociedad y gobierno, no existen las culpas absolutas, permanecemos inmóviles. Todo tiempo pasado fue mejor. Nos convertimos en el país de lo irreversible e irreversiblemente nos estamos hundiendo, día con día, de tal manera que México, un país vivo y juvenil está dejando de ser un país viable.

¿Por qué razón un país que requiere de manera perentoria la práctica de cambios revolucionarios no los ejecuta? ¿Por qué la escasa o nula capacidad de transformación más aún, ante una problemática tan severa?

Luis Donaldo Colosio advertía la presencia de un México empantanado que contaba con enormes recursos para ser rescatado. Las herramientas para lograrlo están ahí, de la misma manera en que se identifica la imposibilidad de utilizarlas en beneficio de todos nosotros.

Siempre existirá un pretexto para evitar la transformación. Ham existido afortunados intentos para lograrlo. Sólo que hoy en día, requerimos de mecanismos ágiles, de audacia, de temperamento emprendedor, de coraje, de visión de futuro, de romper con patrones conservadores, de superar la postración retardataria, de modificar velozmente la realidad imperante, de alterar las condiciones reinantes, de luchar ferozmente en contra de la adversidad, de sumar esfuerzos, de tomarnos de la mano, de dar un rudo golpe de timón en el puente de mando para dirigirnos hacia otros horizontes. ¿Por qué no alteramos la ruta de colisión?

20
Mar

Steve Forbes. Look who is talking

   Posted by: Francisco Martín Moreno    in Diario Excélsior

Por Francisco Martín Moreno

Mister Forbes: en su carácter de Director de la revista que lleva su apellido, ha hecho usted una declaración por lo menos patética: “Es deplorable que alguien como el chapo Guzmán tenga mil millones de dólares.” Sería conveniente invitarlo a reflexionar en la ciertamente “deplorable” fortuna que ha acumulado dicho delincuente buscado por las policías de ambos países con resultados infructuosos… ¿No lo busca intensamente la DEA y el FBI? ¿No lo buscan todas las policías de ese país Mister Forbes? ¿Por qué nadie lo encuentra? ¿Por qué si la DEA y el FBI que cuentan con información privilegiada y con sofisticadas herramientas para atrapar delincuentes no ha informado al gobierno de México respecto al paradero de este agusanado sujeto? ¿El gobierno de Estados Unidos no ha podido localizar a este hampón a pesar de todos los medios electrónicos, sistemas de espionaje y recompensas que ofrece a terceros a cambio de su captura? No se confunda, Mister Forbes: el señor Guzmán ha sobornado por igual a las policías mexicanas y estadounidenses y de he ahí que este talentoso bribón permanezca en libertad.

Usted pertenece todavía a los millones de estadounidenses que creen que las drogas llegan “solitas” a territorio norteamericano, se distribuyen “solitas”, se cobran “solitas”, se lavan “solitas”, se ocultan “solitas” sin la mano de traficantes de su país. ¿No le parece extraño que en la época de la prohibición se conocieran los nombres de Al Capone, Frank Nitti, Dillinger, entre otros tantos… ¿Ya no existirán capos norteamericanos? ¿Ya no habrán Capones, ni Nittis, ni Dillingers modernos, titulares de fortunas mucho más grandes que las que le acreditan a este “humilde” narco mexicano? Más preguntas Mister Forbes: En México han asesinado a decenas de jueces, además de miles de policías y soldados dedicados a impedir el tráfico de enervantes destinados a su país, sin duda el mayor consumidor de drogas del mundo. ¿Cuántos jueces, policías y soldados han muerto en EU al combatir a estos delincuentes y tratar de aniquilar a este mercado que ya embrutece y mata, eso sí, a cientos de miles de personas en su país? ¿Sabe usted por qué en EU no se acribillan, como en México, entre las bandas de mafiosos y no aparecen en las calles y los periódicos de su país escenas de decapitados ni de asesinados en la vía pública? Muy sencillo: las bandas de gansters en EU han llegado a acuerdos respetuosos en lo que hace a sus territorios… Hasta ahora no ha habido rivalidades en propias de una pandilla que quisiera apoderarse del mercado de otra, como ya aconteció en los veintes, del siglo pasado, razón por la cual no han llegado ustedes a un estado pre-revolucionario como el que existe desgraciadamente en México por culpa, en buena parte, de ustedes.

Una prueba más de que los narcotraficantes mexicanos son más torpes que los de su país, es que se conoció a Caro Quintero a García Ábrego, a los Arellano, al Señor de los Cielos y al Chapo, etc…, cabezas visibles de organizaciones criminales. ¿Esto quiere decir que en EU no existen bandas que administran un mercado con valor de cientos de miles de millones de dólares? ¿Se administra “solito” ese imperio, Mister Forbes? Escúcheme bien: el Chapo Guzmán es un triste enano en comparación con los capos no visibles de su país y que acaparan fortunas que lo harían sonrojar a usted y a todo el gobierno de EU.

¿De verdad cree usted que en EU no hay legisladores ni jueces, ni policías, ni funcionarios del Poder Ejecutivo que han hecho inmensas fortunas por tolerar y estimular el tráfico de estupefacientes? Es más fácil, como decimos en México, “ver la paja en el ojo ajeno que la viga en el propio…” Si para usted es deplorable la fortuna del tal Chapo, para mí es mucho más “deplorable” que usted pretenda exhibir la corrupción del sistema judicial mexicano sin haber investigado y publicado la descomposición moral de su país, desde el momento en que el sistema de distribución y de embrutecimiento opera sin que existan cabezas visibles en absoluta impunidad. ¿Usted sí las ve? También es “deplorable” para México tener que vivir a lado del mercado más grande de consumidores de drogas, en el que México hace únicamente las veces de trampolín. Es igualmente “deplorable” que se laven cientos de miles de millones de dólares en efectivo en EU sin que existan culpables.

Mientras el kilo de cocaína y de heroína no cuesten, cuando mucho cinco dólares, no podremos ganarle la guerra al narcotráfico. Es muy “deplorable” que el precio tan elevado de los enervantes se deba a la capacidad de compra de los norteamericanos. Es muy “deplorable” que un editor de una revista tan leída no haya tenido el menor escrúpulo en revisar lo que acontece primero en su país en materia de comercio de narcóticos en lugar de exhibir a un enano financiero, como lo es el tal Guzmán. ¿Cuál será la fortuna de los capos gringos? ¿No valdría la pena también investigarlos…? Look who is talking, mister Forbes…

12
Mar

Aborto y Delincuencia

   Posted by: Francisco Martín Moreno    in Diario Excélsior

por Francisco Martín Moreno

Cuando el alcalde “Rudy” Giuliani anunció con bombo y platillo, urbi et orbi, que casi había logrado exterminar la delincuencia en Nueva York gracias a la aplicación de su política de Tolerancia Cero, en realidad estaba faltando a la verdad. ¡Claro que se desplomaron los índices de criminalidad! Claro que la urbe de hierro estuvo a punto de ser declarada en estado de emergencia por el incremento en el rubro de homicidios y asaltos a mano armada, así como de otros delitos cometidos en materia de privación ilegal de la libertad! Evidentemente se estaba llegando a un estado de sitio con la consecuente suspensión de garantías individuales, según exigía el conflicto urbano de perfil francamente pre-revolucionario. Los delincuentes azotaban sin piedad a la sociedad y a las empresas cobrando víctimas sangrientas todos los días del año. La autoridad intentaba demostrar que la ola de violencia se debía a las crecientes tasas de desempleo, al hambre y a la desesperación social, por lo que se requería de un rigor policíaco que no concediera tregua alguna a la proliferación del crimen. Giuliani se erigió como político triunfador que había sabido controlar la situación devolviendo la paz y la seguridad a los habitantes de la Gran Manzana.

Como bien dice Steven D. Levitt y Stephen J. Dubner en su libro Freakonomics, “no fue el control de armas o un fuerte crecimiento económico o las nuevas estrategias policiales lo que finalmente atempero la ola del crimen en Estados Unidos. Fue, entre otros factores, el hecho de que la fuente de criminales potenciales se había reducido en forma drástica”.

¿Cómo se logró reducir la así llamada fuente de criminales potenciales de tal manera que en 1990 se registraron en Nueva York 2245 asesinatos siendo que en 2003 el desplome de la delincuencia arrojó 596 delitos de la misma naturaleza? Aquí voy:

A partir de 1973 se legalizó el aborto en Estados Unidos, por lo que en buena medida dejaron de nacer niños antisociales, la mayor parte de ellos hundidos en la miseria, seres no deseados, no amados, rechazados, resentidos, absolutamente llenos de rencor y de odio, dominados por unos apetitos de venganza anónima y sepultados en resentimientos al haberse desarrollado en los andenes de los subterráneos de la ciudad o en sótanos con el aire enrarecido o en cañerías o letrinas, en donde por supuesto, jamás iban a encontrar a sus padres ni la educación ni el consuelo amoroso requerido para gozar de un equilibrio emocional. “Décadas de estudios han demostrado que un niño que nace en un entorno familiar adverso tiene muchas posibilidades de convertirse en un delincuente”. El aborto constituyó el gran remedio al respetar los principios de la maternidad voluntaria: se detuvo el nacimiento de niños expósitos, abandonados a su suerte en callejones, cuando no en las bancas de las iglesias o de los jardines públicos. La iglesia y el gobierno fueron incapaces de rescatar a estos chiquillos de su destrucción sicológica y social. El fenómeno estalló. De esta suerte cuando se esperaba que en 2000 se disparara temerariamente la curva de la delincuencia, para la sorpresa hasta del propio Giuliani ésta se desplomó.

De la misma manera en que se disparó la curva del aborto, que quede muy claro, se desplomó escandalosamente, con el paso del tiempo, la curva de la delincuencia. De ahí que cuando 17 años después de 1973 el crimen organizado se preparaba para devorar a la Gran Manzana engulléndola de una sola mordida, resultó que al dejar de nacer un elevado porcentaje de niños antisociales, el crecimiento de la ola delictiva no sólo no llegó a producirse, sino que se deprimió.

En la ciudad de México desde que se autorizó el aborto se han llegado a producir casi 16 mil legrados, de donde podría caber la pregunta relativa a cuántos delincuentes en potencia dejaron de nacer y que ya no crecerán ni en cañerías ni en estaciones del metro ni en el alcantarillado público ni en los tribunales de menores ni en los separos de la policía judicial ni en las cárceles federales purgando condenas que van del secuestro de personas hasta el tráfico de estupefacientes, sin olvidar el robo de bancos y de cualquier otro asalto o violación a mano armada.

Cuando se ha entrevistado a diversos delincuentes en relación a sus orígenes familiares, a su trayectoria educativa, a su identidad personal, en buena parte de los casos ha resultado un común denominador: desconocen a sus padres, no asistieron a instituciones educativas ni a orfanatos, en donde hubieran podido ser atendidos para concederles la debida protección y seguridad social.
Si la iglesia y el gobierno entendieran que a mayor tasa de nacimientos de niños antisociales corresponde un desplome de los índices de delincuencia en el país, tal vez, aceptando la validez de la premisa, podrían girar con una concepción progresista hacia el futuro y aceptar que ahí puede encontrarse uno de los orígenes del México pre-revolucionario que padecemos en nuestros días. ¿Quién abanderará la causa como ya lo hizo el partido socialdemócrata en el DF?

12
Mar

Imágenes de la Historia

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6
Mar

El origen del atraso

   Posted by: Francisco Martín Moreno    in Diario Excélsior

Por Francisco Martín Moreno

La iglesia católica mexicana incurrió en una grave responsabilidad con la nación desde que durante los 300 años del virreinato fue la institución colonial encargada de la educación. El resultado de su gestión no pudo ser más catastrófico dado que a la llegada del emperador Iturbide se conoció que el 98% de los mexicanos no sabían ni leer ni escribir. La religión protestante condiciona la salvación de los feligreses a la lectura de la biblia, disposición que conduce a la alfabetización de los fieles para así ganarse el favor de Dios. Dicha ceguera, la derivada de la ignorancia heredada y transmitida generacionalmente a lo largo de los siglos hasta llegar a nuestros días ha sido un evidente factor para explicar nuestro atraso, evidenciado, entre otras patéticas y temerarias realidades, con la presencia de 45 millones de mexicanos sepultados en la miseria, la carne de cañón ideal de cualquier populista para lucrar criminalmente con ella.

Mientras que las trece colonias de Norteamérica abrieron sus puertas de par en par para recibir a corrientes migratorias de cualquier signo religioso y político, talentosa apertura que enriquecería a Estados Unidos por la aportación ideológica y cultural que harían millones de ciudadanos de las más diversas nacionalidades, en México, durante el virreinato, se restringió el acceso a inmigrantes exclusivamente católicos, es decir, nos amurallamos, grave error, nos opusimos al flujo de personas protestantes, evangelistas judíos, musulmanes, budistas y anglicanos, entre otras más, que nos podrían haber transmitido conocimientos, costumbres, conceptos educativos, técnicas y valiosas experiencias que podrían haber alterado nuestro futuro. Un error: impedir la entrada de extranjeros por el solo hecho de no ser católicos… Otro error: haber excluido a los mestizos de la operación del aparato político, privilegio reservado a los españoles… Un error más: haber expulsado a los peninsulares cuando se consolidó la independencia sin tomar en cuenta que integraban la tripulación del gobierno mexicano que conocía las debidas técnicas de navegación. Lanzar por la borda a los operadores administrativos produjo daños severos en todos los mecanismos que podrían haber garantizado el crecimiento económico y el bienestar social. Por si lo anterior fuera insuficiente, en lugar de haber continuado con la tradición política heredada del virreinato, es decir, proseguir, más o menos, con la idea de Agustín Iturbide de crear una monarquía constitucional, presidida por un tlatoani, un virrey y finalmente por un emperador, controlado por un congreso, decidimos calcar el sistema político norteamericano y fundar una República federal sin contar con la debida experiencia política. ¡Una decisión ciertamente suicida! Copiamos de hecho la constitución de los Estados Unidos sin contar con su tradición parlamentaria, adoptamos un esquema desconocido para todos nosotros y, por si fuera poco, lanzamos al mar a quienes conocían el modus operandi del antiguo régimen colonial, que de haber continuado, con las adecuaciones sugeridas por Iturbide, antes de convertirse en dictador, podríamos haber consolidado la estabilidad adecuándola a la marcha de los tiempos. ¡Nos equivocamos de punta a punta!

Las condiciones del atraso se fueron dando una por una: fuimos incapaces de sacudirnos el temperamento derivado del autoritarismo español; el desorden político resultado de la adopción de un esquema divorciado de nuestra realidad nos impidió organizar eficientemente la economía; se limitó la participación de la comunidad en los asuntos del Estado; se desquició todo un concepto de ingeniería en materia de recaudación de impuestos vigente durante 300 años, con lo cual fue posible financiar sanamente el desarrollo del país ya independizado; nos hundió la existencia de más del 90% de la población analfabeta saturada, además, de prejuicios religiosos que convirtieron en ruedas cuadradas los sueños de grandeza de México.

Ni durante los 200 años del imperio azteca, para no revisar otros periodos del México precolombino, ni durante los 3 siglos del virreinato ni durante los siglos XIX y XX conocimos la democracia ni la libertad ni vivimos jamás sometidos al imperio de la ley ni al estado de derecho. Continuamos siendo el país de un solo hombre o de un sistema corporativo intolerante e intransigente como sin duda lo fue el PRI durante sus 70 años de devastadora existencia. Salvo algunos episodios aislados del siglo XIX, más los 15 meses del gobierno de Madero y los 9 años de evidente inutilidad panista no hemos conocido ni disfrutado las ventajas de la democracia, el vivero dentro del cual se desarrolla lo mejor del género humano.

La ignorancia, el analfabetismo, el autoritarismo, las supersticiones religiosas, las luchas intestinas por el poder nos impidieron construir una democracia en la que se aplicara indiscriminada e incondicionalmente la ley. De esta realidad advino el caos y del caos surgió el México de nuestros días.

5
Mar

Imágenes de la Historia

   Posted by: Francisco Martín Moreno    in Radio Imagen

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