Archive for July, 2010

30
Jul

Una heroína ignorada

   Posted by: Francisco Martín Moreno    in Diario Excélsior

Por: Francisco Martín Moreno

A Germán Dehesa, mi hermano.

Nada decimos de ella. Nada. Nunca nadie, desde el nacimiento de la primera golondrina, ha venido a aliviarla de su pesada carga ni se ha apiadado de su condición ni se ha condolido ni compadecido de ella ni aquilatado su labor como soporte de este país. Nunca nadie. Nadie le ha dispensado la menor compasión. Otra vez nadie. Todos nos quejamos a lo largo de la procesión pero nadie se compadece de quién carga y arrastra la cruz sin proferir lamento alguno. ¿Quién…?

Una línea de enormes cruces de madera hacían un horizonte negro de lamentos. Por cada grupo de cinco había por lo menos una cruz cada cual más pesada que la otra. Todos sufrían por lo visto la misma pena y vociferaban mientras desfilaban lentamente en busca de consuelo y resignación para su dolor. Actuar nunca representó por lo visto una alternativa viable. Las esperanzas se cifraban en las oraciones como vía de solución secular de nuestros conflictos. O recurríamos al rosario enrollado entre los dedos de las manos crispadas o echábamos un lazo sobre la rama de un ahuehuete para tratar de dirimir nuestras diferencias…

De pronto, en una esquina, el viento descubrió insolentemente el rostro de uno de los millones de penitentes. Nadie pudo ocultar su vergüenza ni su sorpresa cuando el rostro de una mujer surgió repentinamente del viejo capirote de manta blanca. Cargaba la más pesada de las cruces sin dar muestras de fatiga en tanto repetía una y otra vez las plegarias monocordes con fortaleza mecánica. Tenía el rostro cubierto por el polvo del camino. Al descubrirla todos corrieron a socorrerla, a confortarla, a ayudarla mientras el viento rabioso y justiciero descubría una a una todas las capuchas de la procesión, en particular las de quienes cargaban las cruces de los infiernos.

Todas eran mujeres, todas. Todas tenían el rostro descarnado. Todas estaban, por lo visto, dispuestas a cargar la cruz hasta la eternidad. A ninguna le faltaba el aliento ni mostraba signos de desesperación. Todavía sonrieron tan pronto constataron la presencia de los suyos. Vamos, vamos, no es hora de perdones ni de arrepentimientos ni mucho menos de descansar. No es hora de buscar culpables. Nunca la ha sido. Caminemos. ¡Tú!, camina rumbo al sol con la frente en alto: no es momento de gimoteos ni de desmayos, parecían decir con su actitud.. ¡Tú!, sí, tú, ese con la cara pálida, señalaban a uno a punto de desplomarse: nadie puede desmayarse; no, nunca nadie puede ni debe hacerlo… Acariciaban con la palabra, con la mirada y con las manos agrietadas y endurecidas.

Nadie se había percatado, pero en la gigantesca procesión destacaban las mujeres, mujeres mexicanas humildes, mujeres de escasos recursos que estiraban el dinero para poder alimentar a una numerosa familia y todavía ayudar a la hermana, a la madre, a la hija o a la comadre igualmente necesitadas. Se trataba de la misma mujer que antes cargaba la carabina y curaba a los heridos sobre la marcha, a la Adelita, a nuestra Adelita, la misma que hoy hace el milagro de los frijoles. No faltaban cuando alguien perdía el empleo, no faltaron cuando el marido o compañero traía a la casa a los mismos convidados de siempre después de las agónicas borracheras nocturnas que usualmente eran rematadas con una violación o con una despiadada paliza. Sin embargo, y a pesar de todo, ahí estaban los hijos con la cara limpia y el cuello blanco impoluto listos para ir a la escuela con un beso tierno en el rostro. Hijos de ella o de su concubino, de una hermana difunta o casquivana, pero a todos los levanta, educa, alimenta, aconseja, anima y ayuda, sacando fuerzas de sus flaquezas aun cuando ella misma tenga que meter la cabeza en las aguas o tal vez en las heces. Ella lavará la ropa ajena, zurcirá, cocinará, coserá a la luz parpadeante de la miserable buhardilla propiedad de algún agiotista o al amparo de un triste foco, sentada, en el mejor de los casos, en una silla de palo, mientras todos descansan en la atmósfera irrespirable de la promiscuidad nocturna. Y todavía tiene que saciar los apetitos de hombre de su concubino porque el otro la abandonó con cinco hijos y los que Dios hubiera querido enviarle según la sentencia inapelable del cura del pueblo.

Ellas no se quejan de los fraudes electorales ni protestan ni se pronuncian en contra de la corrupción, ni sabe de la siniestra caterva de incapaces en el gobierno y sus yo no fui, lo juro, yo no fui que nos sepultaron en el atraso… Ellas no se lamentan de la carestía ni saben siquiera de la existencia del TLC ni condenan ni señalan ni critican ni argumentan ni se defienden ni protestan ni aducen, por contra siempre tienen un plato, una cuchara y techo para sea quien sea que llegue a la hora que llegue, en las condiciones que llegue y con quien llegue. Su rostro impertérrito refleja un estoicismo que se pierde en la noche de los tiempos. Ella es la verdadera forjadora de la familia y la liga de unión entre todos nosotros. Ella sostiene al país, lo ha sostenido siempre y ha impedido con su conducta, esfuerzo y resignación, estallidos sociales que sin su gratificante presencia tal vez hubieran sido inevitables. La generosidad de nuestras mujeres más humildes no tiene límites y dentro de la procesión todavía hay quien se queja y blasfema sin detenerse a comprobar quién carga, en realidad, con todo el peso de la cruz…

23
Jul

Una izquierda secuestrada

   Posted by: Francisco Martín Moreno    in Diario Excélsior

Por: Francisco Martín Moreno

Cuando Manuel Camacho Solís, coordinador del Diálogo para la Reconstrucción de México, DIA, reconoce que el liderazgo político de López Obrador ha sido de una enorme valía, pero ya no puede estar en manos de un solo hombre, en realidad recurre a eufemismos para no declarar que desde hace muchos años atrás la izquierda mexicana, esa izquierda inevitable y necesaria, ha permanecido ostentosamente secuestrada. ¿Pero qué no está secuestrado en nuestro país? Los sindicatos oficiales tienen secuestrado al gobierno y al congreso. ¿A ver quién se atreve a enfrentarse con el sindicato petrolero o al de la supuesta maestra Gordillo, entre otros más? Los partidos políticos están secuestrados por un grupo jerifaltes que impiden las expresiones democráticas imprescindibles en dichas organizaciones políticas. El Congreso de la Unión está secuestrado, esta vez por los partidos políticos que lo han entendido como su propio botín. El Poder Ejecutivo también está secuestrado por un congreso paralizado, incapaz de legislar las reformas estructurales que sacarían del marasmo al país. Los medios masivos electrónicos de comunicación están parcialmente secuestrados, puesto que urge una tercera cadena de televisión a nivel nacional, de costa a costa y del Suchiate al Río Bravo. La telefonía también se encuentra parcialmente secuestrada, como lo está la industria del cemento, la de la panificación industrial y otros tantos rubros que no se pueden apretar en este reducido espacio. La iglesia católica también tiene secuestrado al mercado espiritual. ¿Qué no está secuestrado en México cuando hasta la policía se encuentra en la misma condición gracias al poder de fuego y el económico de la delincuencia organizada? ¿Por qué entonces la izquierda mexicana no iba a estar secuestrada por López Obrador, un político extraído del paleolítico tardío que pretende gobernar con ideas y principios extraídos del inmenso basurero ideológico de la historia?

¿Cómo es posible que ese sujeto siniestro, tan siniestro como ignorante y populista, pretenda emprender el rescate de los pobres sin trabar una alianza con los empresarios, los únicos que cuentan con la capacidad de generar empleos productivos que no dependen de la nómina burocrática, una nómina obesa, pesada, tortuosa y amenazadora? López Obrador intenta regresar al capitalismo de Estado, como lo intenta Chávez en la Venezuela a punto de la ruina o como lo intentó Castro en Cuba o como lo intentaron los países que giraban en la órbita de la Unión Soviética hasta que llegaron al colapso económico y social. Seamos claros: El marxismo-leninismo-stalinismo, ¡Uf!, fue la gran mentira del siglo XX. Cuando se desplomó el muro de Berlín junto con la Cortina de Hierro, los comunistas, adoradores del capitalismo de Estado, se quedaron desnudos, huérfanos, con sus vergüenzas al aire sin saber a dónde refugiarse.

México requiere una izquierda lúcida, una izquierda inteligente, una izquierda constructiva, una izquierda como la que encabezó Felipe González en España, o de la Mitterand o la de Lagos, o la de Lula en Brasil, pero no una izquierda, que además no es izquierda sino fascismo puro, como el que protagoniza Chávez en Venezuela o Castro en Cuba o en el que se inspiraría López Obrador.

¿Ebrard piensa también en rescatar a los marginados de la miseria volviendo a la contratación masiva de burócratas que sólo precipitará la quiebra del gobierno? ¿Qué entenderá la izquierda mexicana por viabilidad y por ”relanzar la economía”, como dijo Camacho? Basta con ver los estados de bienestar que observan las grandes potencias para copiar su sistema de generación de riqueza. No hay nada nuevo qué inventar salvo que Lula sea un alucinado… ¡Claro que la izquierda mexicana no puede seguir dependiendo de un solo hombre! Perdieron años y oportunidades muy valiosas sin darse cuenta de una dependencia tan catastrófica. Si hubiera ganado López Obrador las elecciones del 2006 hubiera sido el final de la izquierda mexicana, como lo será en Venezuela, en Cuba y en Corea del Norte. ¿Por qué no asomarse a India o a China que rescató a 250 millones de chinos en 10 años o investigar la estrategia seguida en Singapur, en donde el ingreso per cápita se incrementó de 400 dólares al año en 1960, a 35,000 en 2010. ¿Por qué no copiar?

¿Cuál es el mejor de los sistemas económicos? El que resuelva la mayor cantidad de problemas: el que proporcione más llaves de agua potable, más zapatos, más hospitales, más teléfonos, más líneas de fibra óptica, más teatros, más satélites, más telecomunicaciones, más vacunas, más automóviles, más escuelas, universidades y tecnológicos por persona, es decir, el modelo económico que pueda crear más empleos, generar más riqueza y ofrecer a los gobernados mejores regímenes de seguridad social es, sin duda, el que debemos elegir más allá de toda demagogia… ¿O no…?

De la catástrofe comunista no puede desprenderse el arribo indiscriminado de la extrema derecha, de un neolibertinaje que presuponga la imposición de cargas iguales entre los desiguales. El mercado libertino aceleraría la vertiginosa involución de la que hemos querido salir desde que la historia es historia. Bienvenida una izquierda inteligente. Se busca.

22
Jul

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16
Jul

Los políticos y los pañales

   Posted by: Francisco Martín Moreno    in Diario Excélsior

Por: Francisco Martín Moreno

Cuando George Bernard Shaw, el gran dramaturgo y crítico teatral sentenció para la historia que “a los políticos y a los pañales hay que cambiarlos seguido… y por las mismas razones”, dejó muy en claro que la terminación de ciclos constituye una realidad inocultable por lo que se impone la necesidad de sustitución de funcionarios antes de que empiecen a repetirse cadenas interminables de errores por fatiga, distracción, insolencia, necedad, prepotencia o cualquier tentación totalitaria reñida con la democracia. Tu ciclo acabó, hermano, ¡a la calle!

Benito Juárez, el padre de la patria, entendía los procesos de reposición de políticos en los siguientes términos: Nuestras victorias serán nulas si nos quedamos con las mismas mulas… Los cambios son necesarios, imperativos, imprescindibles. Las personas que han estado trabajando intensamente en el interior de una habitación ya no perciben el hedor del humo hasta que un tercero que se incorpora a la reunión demanda la apertura de las ventanas. El aire se vicia, el agua estancada se pudre, es vital propiciar los flujos, renovar las atmósferas, los ambientes y las condiciones como claves de la evolución y del progreso. En política acontece lo mismo, en la inteligencia de que, como bien lo apuntaba el propio Benemérito, para el 2012 ya vemos que nuestras victorias volverán a ser nulas dado que ya se ven el horizonte a las mismas mulas…

El introito era obligado ante las novedades políticas de esta semana en donde el presidente Calderón aceptó la renuncia del secretario de gobernación, un funcionario que si no fue tan eficaz como hubiera sido deseable para atacar la parálisis legislativa que ha dañado en los últimos años a la economía, a las finanzas, a la sociedad, a la generación de riqueza y de empleos, no fue menos cierto que ocupó el cargo con dignidad republicana y congruencia ética y moral. Ahí están las pruebas. ¿Qué fue de las reformas estructurales en el gobierno de Fox o en el de Calderón? ¿Y la reforma del Estado, la segunda vuelta electoral presidencial, la conformación de mayorías legislativas, la reelección de diputados y senadores, la creación de una especie de primer ministro que separara las funciones de presidente, de Jefe de Estado (Defensa, Política Exterior, grandes decisiones estratégicas) de las Jefe de Gobierno del día a día. ¿Y el referéndum, el plebiscito para cambios constitucionales, la ratificación de acuerdos y tratados internacionales y otras disyuntivas delicadas, además de la creación de una policía nacional única? ¿Y la reforma tributaria, la laboral, la petrolera y la eléctrica? ¿Dónde acaba la culpa del PRI y comienza la del PAN si partimos del supuesto de la inexistencia de las culpas absolutas?

Blake Mora es un ilustre desconocido en la vida política institucional del país. Su nombramiento puede entenderse como aquella histórica decisión de Luis Echeverría cuando sostuvo que las finanzas públicas se manejaban desde Los Pinos y así nos fue a partir de que el genial Hugo Margain, el maestro universal, se cayó del caballo… El arribo de Blake Mora debe ser interpretado como la asunción de la responsabilidad personal de Calderón de encargarse él mismo de la política interior del país nombrando a alguien que no le contradiga ni le refute ni le argumente ni le combata ni le rechace ni le desmienta en privado, menos en público, ni le discuta ni objete ni se oponga ni tenga con él “confiancitas” propias de los años de estudiantes… Es claro que la política interior se dictará desde Los Pinos. Calderón surge como su propio secretario de gobernación. No más oposición a sus políticas aliancistas ni renuncias emotivas al partido por discrepancias políticas. ¡A callar, jóvenes secretarios: el amo soy yo…!

El futuro, como siempre, tiene la última palabra. Justo es decir que la elección de Javier Lozano a la Secretaría de Gobernación hubiera sido ideal. Ahí tiene Calderón al funcionario eficiente y leal, además de valiente y patriota. ¿Es suficiente el caso del SME o de la minera Cananea, además de su iniciativa de reforma laboral, entre otros logros más? Los Lozanos no sobran en el gabinete… Pocos o nadie podrían promover a Blake Mora, a quien no conocía ni de nombre, para la Presidencia de la República en el 2012, pero Javier Lozano sí que tenía el perfil necesario, el de un peso completo. ¡Lástima! Si la política interior de México se continuará trabajando desde Los Pinos ya es previsible el resultado a la luz de los últimos tres años. ¿4 secretarios en 3 años y medio…?

Párrafo aparte merece el procurador del DF, Miguel Ángel Mancera, quien recibió el premio Ignacio. L. Vallarta por su desarrollo profesional. El simbolismo que implica el reconocimiento es importante puesto que Vallarta fue jurista, presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, secretario de gobernación y posteriormente de relaciones, administrador, político y hombre de ideas comprometido con su tiempo y sus convicciones, con las que marcó todo un hito en la historia del Poder Judicial.
¿Cómo olvidar cuando se adelantó a la doctrina de Genaro Estrada sobre el no reconocimiento de gobiernos? Felicidades al procurador Mancera. Los desafíos siguen siendo inmensos pero una palmada en la espalda es gratificante.

15
Jul

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9
Jul

El paraíso de los narcotraficantes

   Posted by: Francisco Martín Moreno    in Diario Excélsior

Por: Francisco Martín Moreno

¿Usted conoce el nombre de un sólo capo norteamericano de nuestros tiempos? Por supuesto no me refiero a los famosos “gangsters” de los años de la prohibición alcohólica en Estados Unidos como sin duda los fueron Capone, Dillinger y Frank Nitti entre otros tantos personajes del bajo mundo que encontraron en nuestros vecinos del norte el caldo de cultivo necesario para desarrollarse hasta alcanzar “prestigio” internacional… Nosotros conocíamos a García Abrego, a Caro Quintero, al “Güero” Palma, al “Señor de los Cielos”, a los hermanos Arellano, entre otros líderes de nuestro hampa tercermundista. Pero, insisto, ¿y en EU, el mercado de enervantes más codiciado de la tierra, no hay narcos destacados, cuyos nombres deben ya formar parte, a mucha honra, de la leyenda criminal de su país pues trafican con drogas con un valor superior a los $ 500,000 millones de dólares? ¿Ningún apellido destaca por su eficiencia y popularidad o simplemente porque ya no hay narcotraficantes para vergüenza de la larga tradición criminal norteamericana?

¡Ya sé! En EU las drogas se trafican “solitas”. Los enervantes son dejados en las fronteras norteamericanas por “camellos” mexicanos o latinos y llegan “solitos”, como por arte de magia, a las manos de los consumidores. Del total de la mariguana que se consume en dicho país, por ejemplo, el 35% es producido en Texas, Arizona y California sin que jamás se localice un sembradío, se incineren los enervantes de cara al público, se recluya a los responsables en una prisión federal y se rematen y adjudiquen sus propiedades al mejor postor. Sucede que la mariguana se siembra solita, se corta solita, se distribuye solita y el dinero obtenido se lava solito… ¿No es una verdadera maravilla? Nunca escuchamos que se aseste un rudo golpe al narcotráfico en EU tal y como se asesta, sin duda, en México, en forma por demás recurrente. Nunca vemos fotografías de capos norteamericanos arrestados y enfundados en sus chamarras azules del FBI con las manos y pies esposados, chalecos y cascos antibala, además de una numerosa escolta policíaca para evitar cualquier atentado en contra de sus vidas que impidiera la delación de la identidad de sus socios y movimientos…

En México, la captura de los “famosos” capos ocupa las primeras planas de los diarios de la República, además de generosos espacios radiofónicos y televisivos. Nosotros difundimos masivamente la incineración de estupefacientes tan pronto son localizados. Se publican las fotos de los heroicos soldados caídos combatiendo a maleantes. Conocemos las fotografías de los ex procuradores estatales masacrados a tiros en las puertas de sus domicilios cuando ya se dedicaban al ejercicio del magisterio después de combatir hampones. Se hace del conocimiento público las múltiples y ostentosas propiedades embargadas a los narcos. Es evidente el esfuerzo mexicano por ganar esta batalla en contra de la producción y venta de enervantes, sólo que la batalla difícilmente la ganaremos si en Estados Unidos se venden impunemente 500,000 millones de dólares de narcóticos en las calles sin que nadie vea ni sepa ni oiga nada, absolutamente nada, puesto que nuestros vecinos “puritanos” nunca atrapan a un capo ni se publica por ende su captura en la prensa ni se queman depósitos incautados de estupefacientes ni mueren soldados ni agentes judiciales ni jueces ni procuradores ni se rematan propiedades ni se revelan los nombres de las autoridades implicadas en el narcotráfico. Nada, no se sabe nada…

¿Por qué no se sabe? Muy sencillo: por que una parte insospechable de autoridades ejecutivas, legislativas y judiciales federales y estatales norteamericanas están en la nómina de los capos. Si nada se hace y nada se sabe es porque desde secretarios de Estado para abajo (sálvese el que pueda), gobernadores, legisladores, senadores especialmente jueces, periodistas, policías de toda índole, agentes del FBI y de la DEA y hasta la famosa y no menos temida patrulla fronteriza, todos podrían estar profundamente involucrados con los narcotraficantes realizando jugosos negocios tal y como lo hicieron ya en los años de la prohibición. No hay nada nuevo bajo el sol. Menos lo va a haber ahora cuando un grupo de maleantes goza de más poder que el Estado mismo. Nunca en la historia de la humanidad una pandilla de delincuentes había tenido tanto dinero como para poder comprar autoridades, periodistas y países enteros si así lo decidieran. Todo ello gracias a que EU pone los dólares para que esto sea posible. ¿Qué prefieren los capos a cambio de la heroína: mexican pesos or american dollars? Está clarísimo, ¿no? ¿Cual soberanía de un Estado cuando a un capo no se le puede juzgar en su país de origen porque puede desestabilizarlo con consecuencias funestas para millones y más millones de personas? ¿No estamos frente a un novedosísimo fenómeno de poder en manos de un solo individuo?

¿Dónde están los capos norteamericanos? ¿Por qué no se inicia la persecución en EU de los grandes narcotraficantes? Yo, yo sé, yo: porque ni los consumidores ni las autoridades ni los narcos ni la prensa quieren que se sepa quienes son. A todos les conviene el negocio. Todos están coludidos. Mejor, mucho mejor culpar a México de todos sus males…

8
Jul

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2
Jul

De los tontos inútiles

   Posted by: Francisco Martín Moreno    in Diario Excélsior

Por: Francisco Martín Moreno

A Federico Ponce Rojas

Cuando me refiero a los tontos inútiles no puedo omitir la siguiente anécdota relativa a una canadiense pacifista que escribió a las autoridades de su país quejándose del trato que se les da a los terroristas presos en Afganistán. Esta fue la respuesta del ministro de defensa:

Estimada ciudadana comprometida:

Gracias por su carta en la que expresa la preocupación por el trato que damos a los terroristas talibanes y de Al Qaeda en manos de las fuerzas armadas canadienses. Para demostrarle nuestra solidaridad ante su petición, hemos decidido seleccionar a un terrorista y colocarlo bajo la dependencia de su familia. El próximo lunes tendrá usted en su casa a Alí Mohamed Amé Ben Mahmud, conocido como Amé. Espero que puedan tratarlo amablemente tal como exigía usted en su carta de protesta. Lo más probable es que necesite usted contratar a algunos ayudantes para esa misión.

Cada semana nuestro departamento le va a hacer una visita de inspección para comprobar que se tienen en cuenta los principios de buen trato que exigía usted en su carta. Debo advertirle que Amé es un psicópata extremadamente violento, pero confiamos en que, con la sensibilidad que usted manifestaba en su carta, logrará superar ese inconveniente.

Seguramente tiene usted razón al describir esos problemas como meras diferencias culturales. Pero insistimos en que su huésped resulta extremadamente eficiente en el combate cuerpo a cuerpo y que puede matar con un lápiz o un cortaúñas. Le rogamos que no le pidan a Amé que demuestre esas habilidades en el grupo de yoga al que usted asiste. Además, Amé es un experto en fabricar artefactos explosivos con productos caseros, así que tenga bien guardados esos productos a menos que en su opinión esa decisión pueda ofender a Amé.

El terrorista no querrá relacionarse con usted o con sus hijas (excepto sexualmente) puesto que él considera a las mujeres como meros objetos. Ese es un aspecto muy sensible, puesto que se le han observado tendencias violentas respecto a las mujeres que no cumplen con el atuendo prescrito en las costumbres islámicas. Así pues, confío en que a usted no le moleste llevar el burka; de ese modo contribuirá usted a respetar la cultura y las creencias que manifestaba en su carta.
Gracias otra vez por su preocupación. Estamos muy reconocidos a las personas como usted e informaremos a nuestros conciudadanos de su cooperación. Buena suerte y que Dios le bendiga.

Atentamente, Gordon O’Connor, ministro de Defensa.

La razón de haber vaciado el contenido de la nota anterior en la presente columna responde a la declaración de Fernando Gomez Mont cuando señaló, con toda razón y acierto, que las instituciones de derechos humanos deberían evitar ser los tontos útiles de las organizaciones criminales en su lucha contra el Estado Mexicano. La sociedad mexicana continúa afirmando que las diversas comisiones de derechos humanos apoyan más a los delincuentes que a las propias víctimas, por lo que sería conveniente crear una Comisión Nacional de Derechos Humanos dedicada específicamente a proteger a los martirizados, a los heridos, a los dañados, a los mutilados, a los secuestrados, a los lesionados, a los mártires, a los inmolados, a los sacrificados y a los perjudicados.

La recomendación de la CNDH en la que se afirma que el ejército mexicano acribilló a dos menores de edad en Tamaulipas es incompleta, sesgada y carece de los elementos fundamentales de la más básica reglamentación procedimental. Dicha comisión incumplió con los requisitos procesales imprescindibles para formular una acusación de semejante naturaleza en contra de las fuerzas armadas mexicanas, las cuales se enfrentan cotidianamente a grupos de individuos satánicos que matan a balazos a quienes se encuentren en una cafetería, o en una escuela o en centros de diversión o en hospitales, donde los adictos a los narcóticos intentan recuperar la salud. Nuestro ejército no sólo tiene que combatir con la ley en la mano a estos criminales que atentan en contra de la nación, sino que todavía tienen que guardar las formas para no lastimar los derechos humanos de los asesinos envenenadores del pueblo de México. Y, por si lo anterior no fuera suficiente, todavía la CNDH se atreve a confundir a la opinión pública con recomendaciones en las que no se han observado los más elementales principios de respeto procedimental. Bastante hacen nuestros militares con enfrentarse a diario con hampones multimillonarios, sin escrúpulos y dotados de una gran capacidad de fuego y de una inteligencia superior, para que todavía salga dicha comisión con infundios ante la prensa para desacreditar a la única autoridad que en este momento está protegiendo, con todos los riesgos que esto implica, a la patria misma.

Si los soldados mexicanos se juegan la vida con asesinos despiadados obstinados en contaminar y en envenenar a la nación, en podrirla, es nuestro papel ubicar a dicha comisión para que revise, denuncie los excesos de manera escrupulosa, responsable y legítima antes de condenar a las fuerzas armadas y convertirse en tontos últiles defensores de los peores enemigos de México. ¿Cómo es posible entender la presencia de una CNDH que se aparta de la ley? ¿Protagonismo o tontos inútiles?

1
Jul

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   Posted by: Francisco Martín Moreno    in Radio Imagen

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